El Gobernador encabezó un cónclave clave ante la caída de la recaudación y el freno de fondos nacionales. Alertan por el cierre de comercios en el Conurbano y el aumento crítico en la demanda de alimentos.

En un escenario de asfixia financiera que golpea a los municipios, Axel Kicillof reunió a más de 60 jefes comunales de diversos signos políticos para trazar una hoja de ruta común. El mandatario denunció una deserción deliberada del Estado nacional y pidió respaldo para reclamar ante la Justicia los recursos adeudados a la Provincia.
La radiografía económica presentada por el ministro Pablo López es alarmante: la deuda de Nación con Buenos Aires asciende a $15 billones. Esta cifra, sumada a la baja en la recaudación por la menor actividad, representa una pérdida equivalente a la mitad del presupuesto anual bonaerense, afectando directamente la gestión local.
La crisis ya muestra su cara más cruda en distritos como Morón, donde el intendente Lucas Ghi reveló que, por primera vez, hay más bajas de comercios que nuevas habilitaciones. Se estima la pérdida de 1.200 empleos formales solo en ese municipio, mientras crece la marginalidad y la urgencia por asistencia alimentaria en los barrios.
En el plano político, el exintendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, lanzó una fuerte advertencia sobre el futuro del peronismo. «O hay una primaria que nos ordene o terminamos como el radicalismo, despedazados», sentenció, subrayando la necesidad de una autocrítica profunda tras la gestión anterior para volver a ser alternativa.
Como medida de alivio, Kicillof garantizó el pago de la primera cuota del Fondo de Fortalecimiento Municipal para el próximo 30 de abril. La Provincia busca que cada Concejo Deliberante ratifique el reclamo de fondos para asegurar que, de recuperarse, el dinero sea coparticipable con cada comuna.
