Karina, de 22 años, era buscada intensamente desde el lunes. El caso dio un giro siniestro cuando el principal sospechoso admitió el crimen ante sus propios familiares, lo que permitió a la Policía encontrar los restos y detenerlo en la provincia de Chaco.
La angustia por la desaparición de Karina Cáceres tuvo el peor desenlace posible. La joven, que era madre de un niño de 7 años, fue encontrada asesinada dentro del pozo séptico de una vivienda en José C. Paz. El horror quedó al descubierto este sábado, luego de que el dueño de casa confesara el femicidio.
El caso había comenzado con un relato engañoso: la pareja de Karina había denunciado su desaparición, asegurando que ella se había ido de la vivienda tras una pelea, algo que supuestamente ocurría con frecuencia. Sin embargo, la investigación tomó otro rumbo al analizar cámaras de seguridad que mostraban a Karina con un hombre distinto, identificado luego como Ignacio Daniel González (35).
La verdad salió a la luz por una llamada telefónica. El asesino, acorralado por la difusión de las imágenes en los medios, confesó lo ocurrido ante sus familiares, quienes inmediatamente dieron aviso a las autoridades. La Policía irrumpió en la casa del sospechoso, ubicada en el barrio Sol y Verde, donde bomberos y peritos hallaron el cuerpo en el pozo ciego junto a pertenencias de la víctima y su bicicleta, que había sido cortada en pedazos para ocultarla.
Mientras el horror se descubría en Buenos Aires, González ya estaba a cientos de kilómetros: se había fugado a la localidad chaqueña de Charata, donde decidió entregarse en una comisaría local. Ahora, la Justicia bonaerense gestiona su traslado para procesarlo por el femicidio, mientras los peritos forenses trabajan en la autopsia para determinar con precisión cómo fue asesinada la joven.
