Patricia Bullrich mantuvo las negociaciones durante el receso parlamentario y busca consolidar el apoyo de la oposición dialoguista para lograr la aprobación del proyecto en el Senado.
La Libertad Avanza intensificó las gestiones para asegurar los apoyos necesarios de cara al próximo debate en el Senado, previsto para el 6 de agosto, en torno a los cambios impulsados sobre la Ley de Tierras. A pesar de haber ajustado el texto tras sucesivas rondas de negociaciones con el Ministerio de Desregulación —lo que derivó en su decimoquinta versión junto a modificaciones en desalojos exprés y la Ley de Manejo del Fuego—, el oficialismo reconoce que las mayorías en la Cámara alta continúan sin estar garantizadas.
La senadora Patricia Bullrich encabezó encuentros con legisladores propios y referentes dialoguistas para afinar el conteo de votos. El eje de mayor fricción sigue siendo la flexibilización en la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros. Mientras desde el oficialismo defienden la medida como un estímulo para la producción, las inversiones y el empleo, sectores de la oposición, gobernadores y la propia Iglesia Católica —a través de un documento de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Cáritas— advirtieron sobre los riesgos de resignar controles y comprometer el bien común.
El mapa de negociaciones y las tensiones provinciales
El escenario en el recinto presenta particularidades institucionales complejas. La sesión no será presidida por la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien se encuentra en viaje oficial a Colombia y ya ha manifestado reparos públicos ante la desregulación en la venta de tierras. Su ausencia elimina la posibilidad de un eventual desempate negativo, dejando la conducción en manos del senador libertario Bartolomé Abdala.
Las resistencias se extienden a distintos bloques. En Misiones, las tensiones internas en el oficialismo provincial se tradujeron en rechazos explícitos por parte de diputados locales, abriendo interrogantes sobre la postura definitiva de los senadores del distrito. En paralelo, la Unión Cívica Radical muestra matices: mientras el sector conducido por Eduardo Vischi anticipa un acompañamiento mayoritario al nuevo texto de consenso, otros referentes del partido y bloques federales analizan la letra chica ante el temor de afectar limitaciones consideradas razonables desde 2011, como los topes por hectárea y la protección de zonas de frontera.
Con la mira puesta en el recinto, la estrategia libertaria busca abrochar los votos propios, sumar al bloque del PRO, articular con mandatarios provinciales dialoguistas y seducir a legisladores independientes para destrabar una iniciativa clave dentro de la agenda de reformas del Ejecutivo.
