Mientras los grandes centros urbanos sufren los índices más altos, la informalidad laboral escaló al 45% y profundiza la precarización del mercado de trabajo.
La desocupación en la Argentina alcanzó el 7,9% durante el segundo trimestre de 2026, lo que representa a 1,73 millones de personas sin trabajo, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Este indicador nacional, que refleja un incremento interanual de 0,3 puntos porcentuales, esconde una realidad profundamente heterogénea entre las distintas regiones del país, registrando una brecha superior a los diez puntos porcentuales entre los aglomerados con mayores y menores tasas de desempleo. En paralelo al crecimiento de la desocupación, la informalidad laboral escaló al 45%, evidenciando una caída de más de 630.000 puestos de trabajo registrados desde finales de 2023.
A nivel regional, la zona pampeana concentró los índices más elevados, promediando un 9,7% de desocupación. El Gran Rosario se ubicó al tope del ranking nacional entre las 31 áreas urbanas relevadas con un 11,5%, seguido de cerca por el Gran Córdoba (10,5%) y Mar del Plata (9,9%). En contraste, regiones como el noroeste presentaron el promedio más bajo del país (4,3%), destacándose casos como Santiago del Estero-La Banda (0,9%) y Viedma-Carmen de Patagones (0,7%). Por su parte, el Gran Buenos Aires arrojó una tasa general del 8,2%, aunque con una fuerte disparidad interna que separó el 8,8% de los partidos bonaerenses del 5,6% registrado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El informe técnico del Indec también puso de relieve una fractura estructural vinculada a la densidad demográfica de los centros urbanos. Los aglomerados con 500.000 habitantes o más sufrieron una tasa de desocupación promedio del 8,3%, frente al 6% registrado en ciudades de menor escala poblacional. Desde la perspectiva macroeconómica acumulada en la gestión actual, la creación de nuevos puestos ocupados quedó por debajo del crecimiento de la población económicamente activa, impulsando un incremento neto de más de 520.000 nuevos desocupados y un marcado crecimiento de la ocupación no registrada.
