El Ministerio de Trabajo bonaerense relevó a 23 operarios y detectó condiciones de reducción a la servidumbre. El dueño de 84 años se entregó de forma espontánea a la Justicia.
La investigación en torno a la muerte de un joven misionero de 20 años a causa de una severa intoxicación por plomo derivó en un operativo de la Policía Federal Argentina (PFA) que culminó con la detención de cinco personas, entre ellas el propietario de una planta clandestina de reciclaje de baterías ubicada en la localidad bonaerense de Tortuguitas. El caso, caratulado preliminarmente como presunta trata de personas y homicidio culposo, expuso un esquema de extrema precarización laboral en el que operarios vivían y cumplían jornadas de hasta 12 horas rodeados de residuos peligrosos.
Los peritajes médicos confirmaron que la víctima presentaba en sangre una concentración de 122,8 microgramos de plomo por decilitro, un valor que supera en cuatro veces el límite máximo permitido para trabajadores expuestos a este metal pesado. A raíz de esta tragedia, los ministerios de Trabajo nacional y provincial desplegaron inspecciones conjuntas que permitieron relevar a 23 trabajadores en dos establecimientos clandestinos, identificando a 14 de ellos —incluidos nueve misioneros— como posibles víctimas de explotación laboral y reducción a la servidumbre.
Las fiscalías y juzgados intervinientes ordenaron una serie de allanamientos simultáneos denominados “Operativo Plomo Letal” en Tigre, La Plata e Ingeniero Maschwitz, logrando la captura de cuatro cómplices, mientras que el principal sospechoso y dueño del predio, un hombre de 84 años, se presentó de forma espontánea junto a su letrado. En los procedimientos se incautaron dispositivos electrónicos y documentación clave para determinar las responsabilidades penales en el marco de las normativas de protección laboral y ambiental.
