Con una carrera de más de cinco décadas atravesada por la audacia, el sensacionalismo y la cobertura de guerras, el periodista dejó su sello imborrable en la historia argentina.
La muerte de Samuel “Chiche” Gelblung —fallecido a los 82 años en el Sanatorio Los Arcos de Palermo tras ingresar por un cuadro respiratorio— representa el cierre de una de las trayectorias más influyentes, polémicas y brillantes del periodismo argentino. A lo largo de más de cinco décadas, dejó su sello en prensa escrita, radio y televisión. Nacido en 1944 en Buenos Aires y criado en Villa Devoto en el seno de una familia judía con militancia política clandestina, Gelblung dejó su casa a los 14 años tras una infancia marcada por el rigor doméstico.
Su ingreso formal a la profesión se dio tras falsificar el secundario e infiltrarse en redacciones como Editorial Atlántida en 1966. Como director de la revista Gente (1975-1981) y de La Semana en los 80, apostó a la audacia y al sensacionalismo, defendiendo que «hay una sola manera de hacer periodismo». En los años 90 dio el salto a la televisión con ciclos como Memoria, y ya en su etapa madura realizó coberturas internacionales de alto riesgo, como la guerra en Ucrania en 2022 a los 79 años. En paralelo a su intensa agenda profesional, mantuvo un vínculo de más de 45 años con Cristina Seoane, el gran amor de su vida y madre de sus tres hijos, con quien se casó en 1977.
A pesar de atravesar diversas complicaciones de salud en los últimos años —incluyendo neumonía, sepsis e insuficiencia renal—, Gelblung trabajó hasta sus últimos días con la convicción de que «uno tiene la edad de sus proyectos». Su última gran distinción llegó en la ceremonia de los Martín Fierro de Cable 2025, donde fue ovacionado al recibir el premio al mejor programa de magazine por su labor en Crónica TV.
