Plataformas digitales permiten contratar compañía paga para actividades cotidianas, eventos o simplemente para conversar. El fenómeno, que crece en Argentina, refleja la creciente preocupación por el aislamiento social y plantea nuevos debates sobre los límites de los vínculos humanos.
En un contexto donde la soledad no deseada se ha convertido en una problemática de salud social, surge una propuesta que desafía los paradigmas tradicionales: el alquiler de amigos. A través de aplicaciones especializadas, usuarios de distintas edades están accediendo a servicios de compañía paga, contratando a personas para realizar tareas cotidianas, asistir a eventos sociales o simplemente contar con alguien que escuche sus vivencias a cambio de una tarifa horaria.
La tendencia, que ya se consolidaba en otros países, ha comenzado a expandirse en el mercado local con una oferta diversa de perfiles y actividades. El sistema funciona de manera similar a otras aplicaciones de servicios: los interesados crean perfiles donde detallan sus intereses y disponibilidad, mientras que quienes buscan compañía eligen a su acompañante basándose en estas características. Esta dinámica busca dar respuesta a necesidades que, según especialistas, los vínculos tradicionales ya no logran cubrir en un mundo cada vez más digitalizado y fragmentado.
El fenómeno cobra fuerza en un escenario alarmante. Estudios locales sobre salud mental revelan que cerca del 30% de las consultas telefónicas de asistencia no corresponden a emergencias médicas, sino a personas que buscan desesperadamente interacción humana y escucha activa. Ante la imposibilidad de familiares o amigos cercanos de cubrir estos espacios, el «amigo rentado» se posiciona, para muchos, como una solución pragmática.
¿Qué servicios se pueden contratar?
Las opciones son tan variadas como las necesidades de los usuarios:
- Sociales: Acompañamiento a eventos, casamientos, cumpleaños o reuniones familiares.
- Recreativos: Salidas al cine, caminatas, viajes turísticos o sesiones de entrenamiento físico.
- Virtuales: Conversaciones telefónicas, videollamadas o partidas de videojuegos online.
- Contención: Escucha activa y apoyo emocional ante problemas personales.
Costos y mercado
El valor de la compañía depende de la plataforma, el perfil del acompañante y el tipo de actividad. En el mercado local, los precios comienzan en aproximadamente $20.000 por hora, pudiendo alcanzar los $100.000 por hora en servicios premium. A nivel internacional, las tarifas fluctúan entre los US$10 y US$50 por hora.
Si bien la propuesta ofrece una respuesta inmediata a la falta de interacción, también ha despertado un intenso debate ético. Especialistas se preguntan si este tipo de servicios profundiza el aislamiento al convertir la amistad en una transacción comercial, o si, por el contrario, representan un alivio necesario en una sociedad que, paradójicamente, está más conectada tecnológicamente pero más desconectada afectivamente.
