Especialistas advierten que los jóvenes detectan la contradicción de los adultos y utilizan los dispositivos como una señal para medir la disponibilidad afectiva en el hogar.
En un episodio del pódcast Good Inside, las psicólogas clínicas Becky Kennedy y Sheryl Ziegler analizaron cómo el uso de los teléfonos celulares por parte de los adultos impacta de forma directa en el vínculo con sus hijos adolescentes. Durante la conversación, Kennedy señaló que muchos padres critican el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas mientras replican la misma conducta, una contradicción que los jóvenes detectan rápidamente y que suele detonar conflictos.
Por su parte, Ziegler explicó que los adolescentes no llevan la cuenta del tiempo de pantalla por mezquindad, sino que observan los dispositivos como una pista para comprobar si sus padres siguen emocionalmente disponibles para ellos. De acuerdo con un estudio citado en el programa titulado “Mamá, ¿querés más a tu teléfono que a mí?”, aquellos chicos que perciben a sus adultos absorbidos por la tecnología se sienten menos seguros y valorados en sus relaciones.
Para contrarrestar esta situación, las especialistas aclararon que no se trata de eliminar por completo el uso del teléfono, sino de focalizar la atención en momentos específicos del día. En este sentido, Kennedy propuso cuidar tres lapsos de cinco minutos sin pantallas: el despertar por la mañana, el reencuentro al volver a casa y los momentos previos a dormir.
Ziegler definió esta práctica como “poner buena voluntad en el banco”, ya que dedicar breves espacios de atención genuina ayuda a prevenir discusiones prolongadas y favorece la conexión familiar. Finalmente, sugirieron abordar el tema con los adolescentes de manera preventiva y honesta, reconociendo el hábito propio antes de que se convierta en un motivo de reproche mutuo.
