Famoso por sus casas de adobe, su circuito histórico y la confluencia de cursos de agua, el destino se consolida como uno de los favoritos en el corazón del Valle de Traslasierra.
A 160 kilómetros de la capital provincial se encuentra Nono, una de las localidades más antiguas del Valle de Traslasierra, cuyos orígenes se remontan a fines del siglo XVIII. Con una población estimada en 2.000 habitantes, el pueblo conserva gran parte de su identidad patrimonial alrededor de la plaza principal, donde se destacan antiguas casas de adobe, almacenes de ramos generales y una capilla erigida en 1908, elementos que componen el circuito conocido como “Casas con historia”.
Fuera del casco céntrico, el principal atractivo natural está protagonizado por el agua: el río Los Sauces —caracterizado por sus sectores cálidos y baja profundidad— y el río Chico, que discurre entre piedras conformando ollas naturales. Ambos cursos confluyen en la denominada “Juntura de los ríos”, complementados por balnearios como Las Tropas y Los Remansos, arroyos y cascadas.
Para recorrer el entorno, el destino ofrece caminatas por senderos como El Empedrado y el Sendero del Arroyo, cabalgatas guiadas por baqueanos locales, y opciones más exigentes como el ascenso al cerro Champaquí. La experiencia se completa con una infraestructura de alojamientos variada —que incluye hoteles, cabañas y campings— y platos típicos de la cocina regional como el cabrito a la llama, las empanadas fritas y la trucha rellena. Se accede desde la capital de Córdoba a través del Camino de las Altas Cumbres empalmando luego con la Ruta Provincial 14.
