Frente a los reclamos de bloques dialoguistas y provinciales, el oficialismo busca blindar apoyos de cara a la votación y apunta como objetivo central a la eliminación de las PASO.
El oficialismo en la Cámara de Diputados se mostró inusualmente receptivo ante los planteos de los bloques aliados y provinciales en las últimas semanas, con el propósito de garantizar apoyos clave en el Congreso. Las conversaciones, encabezadas por el presidente del cuerpo, Martín Menem, y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, incluyeron promesas concretas de marcha atrás en polémicas medidas de ajuste y la revisión de esquemas normativos vinculados al uso de recursos y propiedades.
Entre las principales concesiones del Gobierno figuran la restitución de límites a la adquisición de tierras rurales por parte de capitales extranjeros —retomando la alternativa de fijar un tope porcentual tras una decisión de la Corte Suprema— y la eliminación de la reforma proyectada en el área de Discapacidad dentro del Presupuesto 2027. Para esto último, el Ejecutivo redactó una iniciativa superadora que rescata aspectos clave de la emergencia en la materia, tales como el nomenclador único, las actualizaciones por inflación y la compatibilidad de las pensiones con empleos formales o informales.
Este despliegue negociador responde a una jugada política de mayor alcance para La Libertad Avanza, que busca evitar derrotas parlamentarias frente a los intentos opositores y consolidar los votos necesarios para aprobar el Presupuesto 2027. En el centro de esta estrategia se encuentra la anhelada suspensión de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), una reforma política supeditada al entendimiento con los gobernadores provinciales en torno al reparto de partidas presupuestarias y obras públicas.
