Un estudio reciente de la consultora Inteligencia Analítica reveló que el 84% de los jóvenes de entre 16 y 29 años debió tomar nuevas deudas durante el último semestre con el objetivo de saldar compromisos financieros previos, posicionándose como el segmento poblacional más expuesto.
El relevamiento, enfocado en 2.252 casos de familias con dificultades financieras, advierte que el 86,4% de los consultados no alcanza a cubrir la totalidad de sus erogaciones mensuales, configurando un patrón de «endeudamiento defensivo» donde el crédito se utiliza como mecanismo de cobertura para necesidades primarias: el 44,5% de las menciones principales se destinó a la compra de alimentos y productos básicos, mientras que un 32% se asignó a servicios, impuestos y alquileres.
La investigación detalla que la carga de los pasivos absorbe una porción crítica de los recursos familiares, ya que el 56,2% de los encuestados destina al menos el 40% de sus ingresos al pago de deudas y un 34,9% compromete más de la mitad de su haber mensual. La tarjeta de crédito encabeza los instrumentos de financiamiento más pesados, siendo señalada como la deuda principal por el 48,2% de los casos.
En paralelo, el 77,2% de la muestra total recurrió a nuevo endeudamiento en el período evaluado y un 62,1% admite registrar atrasos vigentes. El impacto muestra variaciones según la condición laboral, afectando con mayor severidad a los trabajadores informales y cuentapropistas, en un escenario donde las expectativas económicas difieren marcadamente según el perfil político de los consultados.
