Carlos Avalos Vallejo se negó a declarar ante la Justicia tras ser detenido por presuntamente abusar durante siete años de seis niños de su barrio en Mariano Acosta. El aberrante modus operandi y la amenaza constante a punta de machete.
La investigación contra Carlos Avalos Vallejo, un albañil e instalador de aires acondicionados de origen paraguayo, sacude al partido de Merlo. Acusado de ser el mayor pedófilo de la historia reciente, el sospechoso se negó a declarar ante el fiscal Fernando Siquier, a cargo de la UFI N°6 de Morón, tras ser capturado por la Policía Federal en la zona de Parque San Martín cuando planeaba fugarse a su país natal.
Los delitos que se le imputan son de extrema gravedad: la Justicia lo investiga por haber abusado y corrompido sistemáticamente a seis menores —todos primos entre sí y vecinos del barrio de Mariano Acosta— durante un período de siete años, entre 2017 y 2024. Entre las víctimas se encuentra un menor con retraso madurativo, atacado en 2024 cuando tenía 12 años.
Confianza, manipulación y amenazas Para perpetrar los abusos, Avalos Vallejo se había ganado la confianza de las familias, todas de origen humilde y pertenecientes a su misma comunidad. Mediante la compra de golosinas, regalos de dinero y préstamos de teléfonos celulares, lograba acercarse a los chicos mientras sus padres se encontraban trabajando.
Según los testimonios recopilados en cámaras Gesell y ante la fiscalía, el acusado aprovechaba los mediodías, tras regresar de trabajar e ingerir alcohol, para someter a las víctimas. Los relatos detallan una escalada de atrocidades: desde manoseos y violaciones reiteradas a niños de entre 7 y 12 años, hasta prácticas aberrantes de extrema crueldad, como obligar a punta de machete a uno de los menores a abusar de su propio primo de ocho años mientras él observaba.
La red de silencio y la caída Para mantener el control sobre los niños, el acusado los amenazaba de muerte con machetes y rifles, asegurándoles que atentaría contra sus padres si se atrevían a hablar. El horror salió a la luz en 2025, cuando una de las víctimas logró contar lo sucedido y sus familiares radicaron la denuncia en una comisaría local.
Al enterarse de la denuncia, Avalos Vallejo logró escapar, lo que provocó la furia de los vecinos, quienes incendiaron su vivienda. Tras varios meses prófugo y un cambio de jurisdicción en las tareas de búsqueda, la División Homicidios de la PFA logró ubicarlo gracias al dato aportado por el padre de una de las víctimas, que permitió dar con el sobrino que lo encubría. Ahora, la Justicia avanza en la ampliación de su imputación por abuso sexual agravado y corrupción de menores, mientras se define su situación procesal.
