El bloque dialoguista —integrado por el PRO, la UCR y el MID— intensifica las negociaciones para definir una estrategia común ante el creciente desgaste del jefe de Gabinete. Mientras sectores opositores impulsan una moción de censura para el próximo jueves, el oficialismo intenta ganar tiempo en las comisiones legislativas.
La continuidad de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete atraviesa su momento más crítico en el Congreso. Ante la acumulación de cuestionamientos por las inconsistencias en su declaración jurada de bienes, los bloques aliados al Gobierno comenzaron a mostrar signos de distanciamiento y agotamiento político. La Cámara de Diputados se encamina a una semana decisiva donde se definirá si el oficialismo logra contener el avance opositor o si se habilita un proceso de remoción contra el funcionario.
La discusión interna en el Congreso está partida. Por un lado, Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y otros espacios opositores han solicitado una sesión especial para el jueves 23, con el objetivo de tratar una moción de censura contra Adorni. Por otro lado, los bloques «dialoguistas» —PRO, UCR y MID— coinciden en el malestar pero debaten la táctica: mientras el desarrollismo sugiere que el ciclo del jefe de Gabinete está cumplido, otros sectores buscan institucionalizar la queja enviando los pedidos de interpelación a las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Peticiones, Poderes y Reglamento.
El oficialismo, bajo la supervisión estratégica de Martín Menem —actualmente en Israel en misión oficial— y el trabajo de Diego Santilli como nexo con los gobernadores, busca evitar un desenlace abrupto. El desafío es complejo: el artículo 101 de la Constitución permite la remoción mediante mayoría absoluta, pero requiere un proceso legislativo que, sin dictámenes previos de comisión, obliga a la oposición a alcanzar primero los 129 diputados necesarios para abrir el recinto.
La hoja de ruta para los próximos días incluye reuniones presenciales entre aliados para definir si se plegarán al pedido de sesión especial opositora o si forzarán un tratamiento más lento en comisiones. En la Casa Rosada, por el momento, la postura se mantiene firme en la defensa del funcionario, incluso con el respaldo público del presidente Javier Milei, aunque la presión de los gobernadores y la incertidumbre sobre la posición de los bloques provinciales mantienen la incógnita sobre el desenlace del proceso.
