Ante un escenario de cambios constantes, los especialistas aconsejan no ver la formación como un camino único y remarcan la importancia de la flexibilidad y la empatía.
Elegir qué estudiar al terminar el secundario sumó un nuevo desafío: la inteligencia artificial y la transformación tecnológica están modificando todas las profesiones, no solo las relacionadas con la informática. Así lo analizó la especialista en empleabilidad Sofía Mom von Kotsch, tras un encuentro que reunió a más de 3.500 estudiantes porteños con universidades y organizaciones educativas.
Frente a la incertidumbre de los jóvenes, la experta señaló que las nuevas generaciones tienen una visión más flexible de sus trayectorias y no ven la profesión como un camino único. En este escenario, la universidad ya no es el punto de llegada definitivo, sino «el primer escalón», por lo que resulta clave desarrollar la capacidad de «aprender a aprender».
Además de los títulos tradicionales, Mom von Kotsch remarcó que cobran un valor fundamental las habilidades blandas que la tecnología no puede reemplazar, como el pensamiento crítico, la creatividad y la empatía.
Por otro lado, la especialista destacó que el boom tecnológico no anuló otras opciones: los oficios tradicionales —como electricidad, plomería y mantenimiento— mantienen una alta demanda laboral y una urgente necesidad de personal capacitado. La recomendación principal para quienes están indecisos es transitar la elección sin la presión de tomar una decisión irreversible, apostando a la adaptabilidad continua.
