El turismo gastronómico revitalizó a este pequeño pueblo de menos de 200 habitantes en el partido de Chivilcoy. Con sus calles de tierra, historia ferroviaria y asados inolvidables, es el destino ideal para quienes buscan silencio y sabores auténticos.
A unos 188 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires existe un lugar donde el reloj parece haberse detenido en 1909. Ramón Biaus, una pequeña localidad rural rodeada de campos de cultivo, se ha transformado en la «joya escondida» de los amantes del buen comer. Con una población que no supera los 200 residentes, este pueblo ofrece lo que muchos urbanitas anhelan: la desconexión total, paisajes de casas bajas y una oferta culinaria que rinde culto a lo casero y a la tradición bonaerense.
La clave del renacimiento de Ramón Biaus ha sido su gastronomía de campo. Restaurantes como «La Pituca», reconocido por sus pastas amasadas a mano, y «Lo del Turco», famoso por sus cortes de carne al asador, han puesto a este punto del mapa en el radar de las escapadas de fin de semana. Los menús suelen comenzar con picadas de productos regionales y cerrar con postres clásicos, todo servido en un ambiente de absoluta tranquilidad.
Para quienes buscan algo más que una buena mesa, el pueblo invita a un recorrido visual por su patrimonio histórico. Entre sus imperdibles se encuentran:
- La Capilla Nuestra Señora de los Dolores: Un edificio emblemático construido en 1917.
- La Estación de Tren: Testigo del origen ferroviario del pueblo, hoy reconvertida en delegación.
- Los Clubes Sociales: Como el Club Social y el Club Banfield, centros de reunión que mantienen viva la identidad local.
El paisaje se completa con extensas caminatas por sus calles de tierra, ideales para la fotografía rural o simplemente para disfrutar del silencio absoluto que solo el interior de la provincia puede ofrecer.
GUÍA PARA EL VIAJERO:
- Distancia: 188 km desde CABA.
- Acceso: Por Acceso Oeste hasta Luján, siguiendo por Ruta 5 hasta Chivilcoy y luego un tramo de camino de tierra (Ruta 30).
- Transporte: Es posible llegar en el Tren Sarmiento o micro hasta Chivilcoy y coordinar un traslado local.
Ramón Biaus demuestra que no hace falta viajar miles de kilómetros para encontrar la paz. Es un destino diseñado para bajar el ritmo, reconectar con lo simple y, sobre todo, disfrutar de un banquete criollo bajo la sombra de algún árbol centenario. Una escapada auténtica que combina historia, naturaleza y el placer de la comida recién hecha.
