El consultor político detalló las chances del gobernador bonaerense para liderar el recambio opositor, el fenómeno de crecimiento de la izquierda y el verdadero riesgo electoral que enfrenta Javier Milei.
En una entrevista brindada a La Voz En Vivo, el consultor político Jorge Giacobbe analizó el mapa electoral actual, el reordenamiento del sector progresista y las perspectivas de cara al futuro político del país. Según el especialista, el electorado vinculado a figuras como Cristina Kirchner y Axel Kicillof conforma un piso firme del 35%, al que se adiciona un 10% de votantes «antimileístas», alcanzando un 45% que los deja competitivos para una eventual segunda vuelta, a pesar de las tensiones internas.
Giacobbe hizo hincapié en el desgaste que atraviesa el liderazgo de la expresidenta, señalando que, aunque sus seguidores la valoran, reconocen que no encarna el perfil necesario para el futuro. En este sentido, indicó que Axel Kicillof supera a Cristina Kirchner en imagen e intención de voto en cualquier provincia y sector social, posicionándose como el principal candidato para ocupar ese espacio. Sin embargo, advirtió que el mandatario bonaerense enfrenta el desafío de «matar al padre» —es decir, lograr autonomía política frente a una Cristina a la que calificó como «inmensamente castradora para permitir liderazgos»— para evitar correr la misma suerte que Daniel Scioli, Alberto Fernández o Sergio Massa.
El fenómeno de la izquierda y la estrategia oficialista
Durante la charla, el analista también se refirió al crecimiento de Myriam Bregman, cuya imagen positiva trepó de menos de 10 puntos a 32, al ser percibida por el electorado progresista como una aliada y no como una figura divisiva. No obstante, advirtió que una fórmula integrada por Kicillof y Bregman resultaría demasiado escorada hacia la izquierda, lo que acotaría las posibilidades de expansión en un balotaje.
Por último, analizó la postura del oficialismo y sostuvo que a Javier Milei le resulta funcional la demora en la renovación opositora. Para Giacobbe, el verdadero riesgo de la administración libertaria no radica en ser derrotada por figuras del pasado, sino en la emergencia de una cara nueva que encarne un recambio generacional y conceptual.
