Natalí Perino atravesó un conflicto que dejó a la beba sin acceso a derechos básicos durante sus primeras semanas de vida y por el que hoy impulsa cambios en la legislación vigente.
Natalí Perino planificó la maternidad junto a su pareja en Buenos Aires, instancia en la que ambas firmaron los consentimientos legales exigidos para someterse a un tratamiento de fertilidad asistida de alta complejidad.
Sin embargo, a los dos meses de gestación, su expareja decidió no continuar con el proyecto familiar y se negó a firmar la documentación complementaria necesaria para el registro, lo que desató un grave conflicto burocrático y judicial.
A raíz de esta negativa y de los vacíos legales en la normativa vigente que impiden una inscripción monoparental inmediata bajo esta modalidad, la beba, llamada Floriane, estuvo un mes y medio sin DNI, obra social ni cobertura médica.
La madre gestante tampoco pudo acceder a su licencia por maternidad y atravesó un embarazo de riesgo con picos de presión. Mediante un recurso de amparo llevado adelante con sus abogadas, Perino logró una inscripción provisoria, aunque continúa exigiendo una solución judicial definitiva para que se complete la partida con el anexo correspondiente al tratamiento de fertilidad.
