Tras consagrarse en el medallero provincial después de 11 años, la intendenta en uso de licencia convocó al mandatario bonaerense en medio de las diferencias internas del peronismo de cara a 2027.
El municipio de Quilmes volvió a consagrarse en lo más alto del medallero de los Juegos Bonaerenses tras once años de ausencia en el primer puesto, cosechando un total de 40 preseas doradas, 11 plateadas y 9 de bronce en las finales disputadas en Mar del Plata. Ante este hito deportivo, la diputada provincial e intendenta en uso de licencia, Mayra Mendoza, encabezó una videollamada con los 511 deportistas de la delegación y aprovechó la ocasión para realizar una jugada política de alto impacto: invitar formalmente al gobernador Axel Kicillof a visitar el distrito para hacer entrega de la copa a los representantes locales.
La convocatoria adquiere una fuerte relevancia debido al historial de tensiones públicas entre la dirigente de La Cámpora y el mandatario provincial. Meses atrás, Mendoza había cuestionado con dureza al gobernador en un canal de streaming, acusándolo de «desleal y desagradecido» hacia Cristina Kirchner, además de reprocharle falta de respuestas institucionales y la supuesta discrecionalidad en el reparto de fondos y obras para los municipios. A estos cruces se sumaron declaraciones previas donde la jefa comunal admitió sentir «desconfianza» frente a la postura de Kicillof ante los sectores del poder real.
En un escenario donde el peronismo bonaerense comienza a reconfigurar sus fichas y estrategias de cara a las elecciones del próximo año, la pelota quedó ahora en el campo de La Plata. La decisión que adopte el gobernador de aceptar o declinar la invitación no solo definirá una eventual foto de distensión institucional en uno de los bastiones clave de La Cámpora en el conurbano, sino que marcará un nuevo pulso en una interna partidaria que continúa abierta y sin resolución definitiva.
