El gobernador bonaerense convocó a su mesa chica para consolidar una candidatura nacional alejada tanto del oficialismo libertario como de la conducción de Cristina y Máximo Kirchner. Con la mirada puesta en 2027, el mandatario busca construir un espacio propio mientras enfrenta el «bloqueo financiero» del nuevo jefe de Gabinete nacional.
Axel Kicillof ha decidido mover sus piezas para la carrera presidencial. Tras la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete de Javier Milei, el gobernador de Buenos Aires oficializó un cambio de método: la construcción de un proyecto «distinto» y propio desde el Movimiento Derecho al Futuro, marcando una línea divisoria clara con el kirchnerismo ortodoxo. La estrategia apunta a convertir a la Provincia en una plataforma de lanzamiento para 2027, sorteando las presiones financieras de la Nación y una compleja interna dentro del peronismo.
La directiva interna en La Plata es contundente: no caer en las provocaciones de Santilli —quien busca capitalizar el conflicto— y concentrar los esfuerzos en una gestión que sirva de contraste con el modelo de Milei. Sin embargo, el desafío de Kicillof es doble, ya que también debe navegar las tensiones con Cristina y Máximo Kirchner, quienes aún mantienen su propia centralidad política.
Los ejes de la nueva estrategia bonaerense
- Independencia política: El mandatario ha instado a su tropa a dejar de esperar directivas externas. Su sector busca armar un proyecto nacional con vocación de atraer a sectores que se sienten excluidos de la actual disputa kirchnerista.
- La batalla por la Provincia: Con Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete y posicionado como candidato a gobernador por el oficialismo, Kicillof apuesta a capitalizar el impacto de la falta de fondos nacionales. El reclamo asciende a 24,6 billones de pesos en concepto de deudas y recortes, una cifra que el gobernador utilizará como bandera de campaña.
- El juego electoral: Ante la posible eliminación de las PASO nacionales —impulsada por el Gobierno—, Kicillof analiza desdoblar las elecciones provinciales para consolidar un triunfo que le dé volumen político de cara a la presidencial. No obstante, este movimiento requiere un consenso legislativo difícil de alcanzar, dada la fragmentación actual en la Legislatura bonaerense.
El factor «Santilli» y la interna opositora
El desembarco de Santilli no solo busca confrontar con Kicillof, sino que también enfrenta retos internos dentro del oficialismo libertario, particularmente con el sector que responde a Karina Milei y Sebastián Pareja. Para Kicillof, este escenario de fricción en la oposición es una oportunidad para mostrarse como la figura que garantiza orden y gestión frente a lo que califica como un «modelo de exclusión».
La construcción hacia 2027
El gobernador se prepara para una interna inevitable. Mientras intendentes y ministros leales (como Katopodis y Ferraresi) ya se posicionan para competir por la Gobernación, Kicillof acelera el armado nacional. La consigna es clara: representar un espacio que trascienda los límites de la actual estructura partidaria y logre dialogar con quienes buscan una alternativa a los modelos vigentes.
