Lejos de los temores empresariales sobre una baja en el rendimiento, un estudio reciente confirma que el Mundial de Fútbol actúa como un motor de camaradería y energía positiva en las oficinas argentinas. El 95% de los trabajadores asegura mantener o incluso mejorar su desempeño durante el torneo.
Cada cuatro años, el inicio del Mundial plantea la misma duda en las empresas: ¿cuánto afecta la pasión deportiva a la jornada laboral? La respuesta del 2026 es contundente: no solo no compromete el trabajo, sino que se ha convertido en un aliado para fortalecer la cultura organizacional. Según una encuesta de Bumeran, la gran mayoría de los empleados argentinos logra compatibilizar el entusiasmo por los partidos con sus responsabilidades diarias, logrando un ambiente más integrado y motivado.
La encuesta, que analizó el comportamiento de los equipos de trabajo durante el torneo, desmitifica la idea de que la distracción futbolera impacta negativamente en la productividad. Por el contrario, los datos reflejan que cuando los trabajadores se sienten parte de una «ilusión compartida», rinden mejor al sentirse integrados en un grupo.
Productividad en tiempos de Mundial
El informe destaca que el 95% de los encuestados mantiene o aumenta su nivel de rendimiento durante la competencia. Solo un 5% reconoce una baja en su producción, un porcentaje marginal que refuerza la tendencia hacia modelos de trabajo más flexibles donde priman los objetivos por sobre el control estricto de horarios.
El clima laboral como gran ganador
Uno de los efectos más positivos registrados es la mejora en el ambiente de trabajo:
- 47% de los trabajadores siente que el clima laboral se vuelve más positivo.
- Sentido de pertenencia: El torneo fomenta conversaciones y momentos de camaradería que humanizan los equipos.
- Flexibilidad organizacional: El 65% de las empresas que implementaron iniciativas —como televisores en las oficinas o espacios para ver los partidos— reportaron una mejora notable en la motivación.
¿Qué pasa cuando juega la Selección?
La responsabilidad de los trabajadores argentinos ha sido clave durante esta edición. Ante la consulta sobre cómo actúan cuando un partido importante coincide con el horario laboral, las respuestas mostraron un alto grado de compromiso:
- 56% continúa trabajando con normalidad.
- 26% sigue el partido «de reojo» mientras cumple sus tareas.
- 13% solicita autorización para verlo.
- Solo un 5% deja de trabajar por completo durante el encuentro.
Asimismo, las inasistencias por eventos deportivos son mínimas: el 89% de los trabajadores asegura que nunca faltaría al trabajo para seguir un partido, y apenas un 1% admite que lo haría ante cualquier compromiso de la Selección.
