Un estudio del Barómetro de las Religiones (OCREAR) expone cómo se posiciona la sociedad frente a una posible visita papal, dividida en su impacto espiritual pero unida en demandas sociales y humanitarias.
Una eventual visita del papa León XIV a la Argentina encuentra a una sociedad que observa el acontecimiento con un interés heterogéneo y enfoca sus expectativas en demandas de carácter socioeconómico por encima de las cuestiones estrictamente doctrinales. De acuerdo con un relevamiento elaborado por el Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina (OCREAR), el 43% de los consultados sostiene que la pobreza debe ser la principal prioridad del pontificado, seguida por la preocupación en torno a la paz internacional.
En cuanto a la relevancia del viaje, las opiniones de la ciudadanía se dividen casi en mitades: el 49% lo considera muy o algo importante, mientras que el 50% lo evalúa como poco o nada relevante. Asimismo, el 65% de la población estima que la presencia del pontífice no modificará su vínculo con las prácticas religiosas institucionales. Al respecto, el director de OCREAR, Juan Cruz Esquivel, explicó que el peso de la figura papal trasciende el plano de la fe organizada, destacando que su legitimidad como voz pública global interpela a la sociedad en debates humanitarios y de agenda colectiva.
El estudio también profundiza en el comportamiento de los sectores más jóvenes, quienes le otorgan menor prioridad a la visita y anticipan un impacto espiritual más acotado, aunque coinciden en demandar que el liderazgo del pontífice ponga el foco en la problemática de la pobreza. De este modo, el mapa espiritual argentino —donde el catolicismo nuclea al 57% y las denominaciones evangélicas al 17%— refleja un tránsito hacia vivencias de fe más individualizadas, distanciadas de la asistencia regular a templos pero atentas al rol social y público de la máxima autoridad de la Iglesia.
