El relevamiento señala que el 57% de las personas desearía tener más hijos pero no puede debido a barreras económicas y habitacionales, mientras se achica el bono demográfico y persisten profundas brechas territoriales.
La Argentina atraviesa una transformación demográfica profunda caracterizada por una caída histórica de la natalidad, que se redujo casi a la mitad en una década al pasar de 777.012 nacimientos en 2014 a 413.135 en 2024. Según un informe presentado por UNICEF, la tasa global de fecundidad descendió a 1,3 hijos por mujer, ubicándose muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1. Este fenómeno duplica el promedio de la caída mundial en los últimos 25 años y posiciona al país, junto a Chile, con los niveles más altos de descenso en el contexto internacional.
El estudio advierte que la baja en la natalidad no responde a una decisión colectiva de no tener hijos, sino a múltiples condicionantes económicos, laborales y de cuidados. De acuerdo con estimaciones del UNFPA, el 57% de las personas quisiera tener más hijos pero encuentra obstáculos como la precariedad laboral, problemas de vivienda, desempleo y la falta de un sistema de cuidados. Entre los factores positivos del período se destaca la reducción del 60% en la natalidad adolescente entre 2015 y 2022 —pasando de 64 a 25 nacimientos cada mil adolescentes— y el corrimiento de la edad del primer hijo hacia los 29 años.
Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que menos nacimientos representan una ventana de oportunidad para destinar más recursos por niño, mejorar la calidad de las intervenciones estatales y cerrar las brechas territoriales y sociales. Sin embargo, advierten que el desafío central radica en remover los obstáculos para quienes desean ser padres y garantizar condiciones óptimas de educación, salud y protección para las próximas generaciones, en un contexto donde el bono demográfico se acerca a su fin y solo uno de cada diez estudiantes finaliza la escuela secundaria en tiempo y forma.
