En un ataque masivo y coordinado, Moscú lanzó 29 misiles balísticos y 18 drones contra la capital ucraniana. La ofensiva, que dejó decenas de heridos y graves daños en infraestructura residencial, ocurre a horas de una reunión clave entre Donald Trump y Volodymyr Zelensky en Ankara.
La capital ucraniana despertó este lunes bajo un ataque devastador. Explosiones incendiarias iluminaron el cielo de Kyiv cuando oleadas de misiles balísticos y drones rusos impactaron en múltiples distritos, cobrándose la vida de al menos 18 personas y dejando un escenario de destrucción en edificios residenciales. El bombardeo, calificado por el presidente Zelensky como una provocación estratégica antes de la cumbre de la OTAN en Turquía, ha vuelto a poner sobre la mesa la crítica necesidad de Ucrania de reforzar sus sistemas de defensa antiaérea.
La intensidad de la ofensiva de este lunes marca un nuevo pico de tensión en el conflicto. Según la fuerza aérea ucraniana, el país fue blanco de 34 puntos de impacto simultáneos a nivel nacional, con Kyiv como epicentro. El distrito de Podilsky, junto a Darnytskyi, fueron las zonas más afectadas, donde equipos de rescate trabajaron bajo presión para evacuar a familias atrapadas entre los escombros de complejos habitacionales.
Un desafío a la diplomacia
El ataque tiene una carga política innegable. Ocurre apenas días después de otro bombardeo masivo que dejó 30 muertos y en vísperas de una reunión crucial de la Alianza Atlántica en Ankara. En este contexto, el presidente de EE. UU., Donald Trump, y el mandatario ruso, Vladimir Putin, mantuvieron recientemente una extensa conversación telefónica de 90 minutos, mientras el camino hacia la paz sigue estancado tras más de 500 días del segundo mandato de Trump.
Para Zelensky, la incapacidad de interceptar los misiles balísticos este lunes no es una falla técnica, sino una consecuencia directa de la carencia de suministros. «Es de importancia crítica que el mundo, en primer lugar Estados Unidos y nuestros socios europeos, salga de la Cumbre de la OTAN con decisiones firmes en apoyo a nuestra defensa aérea», reclamó el mandatario ucraniano.
La respuesta y la escalada
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso justificó la agresión alegando que se atacaron instalaciones «militar-industriales» en respuesta a recientes incursiones ucranianas contra infraestructura civil dentro de territorio ruso. Rusia reportó la intercepción de más de 500 drones ucranianos en su territorio durante la noche, evidenciando que la guerra ha escalado a un intercambio de ataques profundos en ambos bandos.
Mientras los equipos de emergencia continúan removiendo escombros en Kyiv, el corte de suministro eléctrico en varias regiones —incluidas Sumy, Járkiv y Dnipropetrovsk— amenaza con agudizar la crisis humanitaria para la población civil, que vive bajo el asedio constante de la estrategia de «arrasamiento» que, según Kiev, Moscú busca consolidar.
