El presidente ucraniano aceptó la propuesta de suspender atentados contra sectores petroleros y eléctricos, pero amplió la exigencia a infraestructuras críticas ante el escepticismo sobre el cumplimiento del Kremlin.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, manifestó la disposición de Kiev para suspender sus ataques contra instalaciones petroleras rusas, pero condicionó la medida a recibir garantías formales de que Moscú hará lo propio con la red eléctrica, la infraestructura crítica y las rutas de suministro logístico y alimentario ucranianas.
Esta postura matiza el anuncio previo de Donald Trump, quien había asegurado que ambas naciones acordaron frenar los bombardeos contra objetivos energéticos para mitigar el impacto en el mercado de diésel. Sin embargo, Zelensky advirtió que los ataques rusos también afectan puertos y depósitos farmacéuticos esenciales de cara al invierno, y expresó desconfianza sobre las intenciones del Kremlin, señalando que la pausa podría responder a intereses vinculados a las elecciones legislativas rusas de septiembre.
Por su parte, el Kremlin respaldó el llamado de Washington para detener las agresiones contra instalaciones económicas civiles, aunque aclaró enfáticamente que sus operaciones militares continuarán en todo el territorio ucraniano. Ante este escenario, el mandatario ucraniano exigió conocer los detalles concretos del entendimiento impulsado por Estados Unidos antes de asumir nuevos compromisos, entendiendo que una tregua de este tipo no debe ser un pacto aislado, sino el primer paso hacia un proceso de paz más amplio.
