El ministro de Salud, Nicolás Kreplak, advirtió sobre el incremento sostenido de contagios y denunció que la Nación interrumpió la provisión de medicamentos y reactivos. Ante el ajuste, Buenos Aires debió salir a cubrir la demanda para evitar la discontinuidad de los tratamientos.
La tuberculosis ha vuelto a encender las alarmas en el sistema de salud bonaerense. En medio de una temporada invernal marcada por la alta demanda en las guardias, el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, confirmó que los contagios en la provincia aumentaron un 65% en el último año respecto al promedio previo. El funcionario vinculó directamente esta escalada con el deterioro de las condiciones socioeconómicas y denunció que el Gobierno nacional desmanteló el programa específico de control de la enfermedad.
La situación epidemiológica nacional es preocupante: entre las semanas 1 y 22 de 2026 se registraron 6.482 casos en todo el país, lo que representa un salto del 71,6% frente al mismo período de 2020. Buenos Aires y CABA concentran más del 66% de estos registros, situando a la provincia en el epicentro de la emergencia.
El costo del ajuste: insumos y tratamientos
El punto más crítico del conflicto reside en la política sanitaria de la Casa Rosada. Según Kreplak, el Gobierno nacional cortó la dispensa de medicamentos y la provisión de reactivos esenciales para el diagnóstico. Esta interrupción no solo pone en riesgo a los pacientes, sino que favorece la aparición de cepas resistentes, debido a que el tratamiento contra el bacilo de Koch exige una continuidad estricta de al menos seis meses.
«La provincia de Buenos Aires tuvo que salir a comprar todos esos medicamentos para reemplazar lo que entregaba a nivel nacional», afirmó el ministro, quien ratificó que la administración provincial garantiza hoy la entrega gratuita a todos los afectados.
Una enfermedad con raíces sociales
Kreplak insistió en que la tuberculosis no debe leerse exclusivamente como una infección bacteriana, sino como una patología estrechamente ligada al contexto social: «Es una enfermedad atravesada por el hacinamiento, la mala nutrición, los problemas habitacionales y el estrés». Con una muerte cada siete horas a nivel nacional, la falta de políticas de contención social intensifica la vulnerabilidad de los sectores más castigados.
Guardias bajo presión y subsidios vigentes
En paralelo al avance de la tuberculosis, la Provincia enfrenta la demanda invernal de enfermedades respiratorias. Aunque los cuadros de influenza y neumonía se mantienen dentro de los corredores endémicos, el Ministerio ha reforzado el programa de Infecciones Respiratorias Agudas Bajas con becas, insumos y personal.
Para mitigar el impacto socioeconómico en los pacientes, la cartera sanitaria recordó la vigencia de la Ley 10.436, que otorga un subsidio mensual de $100.000 a personas con tuberculosis que no poseen empleo formal, facilitando así que puedan completar sus tratamientos sin abandonar sus terapias por razones de necesidad económica.
