Un relevamiento conjunto de CEDES, Equipo ELA y Luis Costa & Asociados identifica una serie de valores y derechos de género que, lejos de ser demandas marginales, se han consolidado como parte del sentido común en Argentina, incluso en un contexto de alta polarización política.
En medio de un clima público marcado por el ruido político y las disputas partidarias, la sociedad argentina ha tejido, en silencio, una base de acuerdos fundamentales. Un reciente estudio revela la existencia de los «nuevos obvios»: conceptos sobre igualdad de género, derechos y prevención de la violencia que dejaron de ser patrimonio exclusivo de la militancia para convertirse en una mirada compartida por gran parte de la ciudadanía.
El informe, elaborado por el CEDES, el Equipo ELA y la consultora Luis Costa & Asociados, plantea una distinción clave: mientras que en el Congreso o en las redes sociales la agenda suele ser de conflicto, en la percepción cotidiana de los argentinos predominan consensos que hace años eran impensables.
El fin del silencio sobre la violencia de género
El cambio más drástico se observa en la percepción de la violencia contra las mujeres. Ya no se la considera un «asunto privado» o un drama doméstico. Hoy, la mayoría de la sociedad la identifica como el problema central que enfrentan las mujeres en el país, reconociendo que se trata de una problemática pública que demanda respuestas del Estado y la comunidad. Este desplazamiento del foco es, posiblemente, el mayor triunfo cultural de las últimas décadas.
Consensos sobre la igualdad y la ESI
El estudio arroja cifras que desafían la idea de una sociedad estancada:
- Igualdad persistente: 8 de cada 10 personas sostienen que aún falta mucho camino por recorrer para garantizar derechos equitativos.
- Desigualdad visible: 6 de cada 10 ciudadanos reconocen que la brecha entre varones y mujeres sigue siendo grande o muy grande.
- Valoración de la ESI: Existe un respaldo mayoritario a la Educación Sexual Integral. El debate social ya no gira en torno a su eliminación, sino a las formas de implementación y al rol de las familias, lo cual demuestra que la legitimidad de la política educativa está más consolidada de lo que sugieren las polémicas mediáticas.
Más allá del ruido político
¿Cómo se explica que estos consensos sobrevivan a la polarización? Los especialistas sugieren que estos valores han ganado una estabilidad que no depende de los vaivenes electorales. Aunque persisten las diferencias sobre cómo aplicar las políticas, la sociedad argentina ha incorporado la igualdad como un horizonte irrenunciable.
Este fenómeno no implica que las desigualdades hayan desaparecido, pero sí confirma que cualquier discusión sobre el futuro del país debe contemplar estos «nuevos obvios». La igualdad, el cuidado y la prevención de la violencia ya no son temas de nicho: son la base sobre la que se construye, día a día, la nueva subjetividad ciudadana argentina.
