El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, denunció la crueldad de los operativos rusos contra la población civil en las zonas cercanas al frente de batalla.
Un nuevo bombardeo con drones rusos en la ciudad ucraniana de Kherson dejó un saldo de cinco civiles muertos en una sola jornada, tras impactar directamente contra un transporte público y un vehículo particular. Las autoridades locales y el propio presidente ucraniano condenaron con dureza la escalada de violencia en las zonas cercanas a la línea de frente.
Ataques contra objetivos civiles
El episodio más grave ocurrió durante la mañana, cuando un vehículo no tripulado arrojó un artefacto explosivo sobre el techo de un minibús de pasajeros.
- Víctimas en el colectivo: Cuatro personas (un hombre y tres mujeres) perdieron la vida, mientras que el conductor y otros cuatro pasajeros resultaron heridos.
- Segundo ataque: En un hecho separado dentro de la misma ciudad, una mujer murió y un hombre resultó herido tras el impacto de otro dron contra un automóvil.
El gobernador regional, Oleksandr Prokudin, denunció que el operador del dron tenía plena visibilidad de que se trataba de un vehículo civil y, aun así, ejecutó la maniobra. Por su parte, el presidente Volodimir Zelensky calificó lo ocurrido como un cruel «safari» contra la población civil y recriminó la falta de mayores suministros defensivos por parte de los aliados internacionales.
La modalidad de los «safaris humanos»
Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, han documentado el uso sistemático de drones para acechar y cazar a civiles en las calles de la región. Este tipo de ataques deliberados genera terror constante entre los habitantes locales, en un contexto donde los reportes de organismos internacionales advierten sobre un incremento sostenido en las bajas civiles a lo largo del conflicto.
