Las autoridades francesas retuvieron al buque británico Ambition luego de que 49 personas presentaran síntomas gastrointestinales. Un hombre de 92 años falleció a bordo, aunque la empresa asegura que el deceso no estaría vinculado al cuadro viral.
Lo que debía ser un viaje de placer por las costas europeas se transformó en una pesadilla de confinamiento en aguas francesas. Más de 1.100 pasajeros y 500 tripulantes permanecen retenidos a bordo del crucero Ambition, operado por la compañía británica Ambassador Cruise Line, tras detectarse un brote masivo de una enfermedad gastrointestinal. La situación escaló en dramatismo tras confirmarse el fallecimiento de un pasajero de 92 años durante el trayecto, lo que obligó a las autoridades sanitarias de Burdeos a activar protocolos de emergencia y prohibir el desembarque de la totalidad de las personas a bordo hasta descartar riesgos mayores.
El operativo sanitario se centró en el aislamiento estricto de los afectados en sus camarotes. Según el último reporte de la operadora, 48 huéspedes y un miembro de la tripulación presentan cuadros de vómitos y diarrea, síntomas compatibles con virus comunes en entornos cerrados, como el norovirus. No obstante, la muerte del anciano el pasado domingo añadió una capa de incertidumbre. Si bien la empresa emitió un comunicado expresando sus condolencias y aclarando que el hombre no presentaba síntomas digestivos previos, la causa oficial de muerte aún debe ser determinada por el forense en tierra.
Las autoridades de Burdeos fueron enfáticas al intentar llevar calma sobre otros temores sanitarios globales. En un comunicado oficial, aclararon que «no hay ninguna razón» para vincular este episodio con los recientes casos de hantavirus detectados en otro crucero internacional semanas atrás. Se trata, en principio, de un brote de origen gástrico cuya propagación intentan contener mediante la desinfección de áreas comunes y el cese de actividades recreativas dentro de la nave.
El Ambition había zarpado el pasado 8 de mayo desde Belfast, haciendo escala en Liverpool antes de cruzar hacia territorio francés. Por el momento, el buque permanece atracado pero inactivo, mientras los médicos locales suben a bordo para evaluar la evolución de los pacientes y determinar cuándo será seguro que el resto de los 1.187 turistas recupere su libertad de movimiento.
El incidente vuelve a poner bajo la lupa la seguridad sanitaria en los cruceros, donde la alta densidad de personas facilita la propagación de virus estacionales. Mientras los familiares de los pasajeros aguardan novedades desde los puertos de salida en el Reino Unido, la Justicia francesa supervisa las pericias sobre el fallecido para descartar cualquier negligencia o riesgo epidemiológico no detectado.
