La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y especialistas de todo el país expresan su preocupación por el incremento de embarazadas con consumos problemáticos de sustancias —desde alcohol hasta drogas sintéticas— y la mayor frecuencia de bebés que nacen con síndrome de abstinencia. Los expertos reclaman una detección universal en los controles prenatales.
Un escenario de salud pública invisibilizado comienza a ganar terreno en guardias y servicios de neonatología de la Argentina: el aumento sostenido de mujeres gestantes con consumos problemáticos de alcohol, tabaco, cocaína, cannabis y drogas sintéticas. Especialistas advierten que esta problemática incide directamente en las cifras de mortalidad infantil y en el nacimiento de bebés con síndrome de abstinencia, un cuadro clínico que, según denuncian, suele estar subdiagnosticado.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) lanzó un documento conjunto con su Grupo de Trabajo de Consumos Problemáticos para ponerle voz a una realidad que las estadísticas oficiales aún no logran dimensionar. Los pediatras subrayan que el miedo al estigma social y a posibles consecuencias legales impide que muchas mujeres declaren sus consumos, lo que subestima la realidad entre dos y cuatro veces en comparación con los métodos biológicos de detección (análisis de orina, meconio o cabello).
En el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), distintos centros hospitalarios han detectado niveles de consumo en embarazadas que oscilan entre el 8% y el 15%, y en casos específicos, como en maternidades de Mendoza, el dosaje positivo de tóxicos en recién nacidos alcanza a cerca del 20%.
El impacto clínico y la urgencia de la intervención
El consumo durante la gestación no solo afecta el desarrollo intrauterino, sino que prolonga sus efectos durante la lactancia, ya que muchas de las sustancias atraviesan la barrera placentaria y se eliminan a través de la leche materna.
- Síndrome de abstinencia: Los especialistas notan una mayor prevalencia de síntomas en recién nacidos (temblores, agitación, llanto inconsolable), que a veces son «silenciosos» y pasan desapercibidos si no se realizan controles rutinarios.
- Barrera estigmatizante: La SAP insiste en que el embarazo es la «oportunidad única» para una intervención sanitaria no punitiva. El objetivo es ofrecer acompañamiento y estrategias de cuidado antes del nacimiento, reduciendo el juicio social que aleja a las personas vulnerables del sistema de salud.
- Multiconsumo: La aparición recurrente de «tusi», paco y psicofármacos, sumada al alcohol, complejiza los cuadros clínicos y hace que el cese del consumo sea extremadamente difícil sin redes de apoyo adecuadas.
Testimonios que reflejan la desprotección
La asociación civil «Madres en Lucha por una Juventud Despierta» y diversas organizaciones de abuelas que terminan asumiendo la crianza de niños con síndrome de abstinencia señalan la falta de herramientas estatales. «Hay una generación de chicos de padres en consumo que está creciendo», advierte Sandra Nowik, operadora socioterapéutica, quien relata la odisea de criar nietos que requieren cuidados especializados desde el nacimiento.
Ante esta situación, la propuesta de muchos profesionales es clara: implementar una prueba universal de rutina en los controles prenatales. Consideran que solo así se podrá brindar una asistencia temprana, proteger a la madre vulnerable y garantizar un entorno seguro para el recién nacido.
