Sol Alzú analizó los principales desafíos del sistema escolar argentino, cuestionó las nuevas formas de evaluación y ponderó la urgencia de implementar sistemas de alerta temprana para prevenir el abandono escolar.
En una entrevista brindada, la economista y analista de datos del Observatorio Argentinos por la Educación, Sol Alzú, advirtió sobre la profunda brecha que existe entre las aspiraciones de los jóvenes argentinos al terminar la secundaria y las posibilidades reales de inserción en el nivel superior.
Si bien el 85% de los estudiantes del último año manifiesta su intención de continuar estudiando, los datos revelan que solo la mitad logra concretarlo. Esta diferencia responde a dificultades acumuladas en la trayectoria escolar que limitan tanto el acceso a estudios superiores como al mercado laboral.
Durante el análisis, la especialista destacó que uno de cada cuatro jóvenes no finaliza la secundaria a los 24 años, y que apenas un 10% de quienes la terminan lo hacen en condiciones óptimas (comprendiendo textos, sin haber repetido y con buen rendimiento en Matemática). Este déficit se origina en etapas tempranas —recordando que en tercer grado la mitad de los alumnos ya presentaba problemas de comprensión lectora— y se ve agravado por la pérdida de días de clase debido a paros docentes, ausentismo, problemas de infraestructura y factores climáticos, lo que representa una pérdida acumulada de hasta un mes al año por alumno.
Ante este escenario y los debates en torno a las nuevas formas de calificación y repitencia en la Provincia de Buenos Aires, Alzú ponderó la implementación de sistemas de alerta temprana para detectar de manera individual el riesgo de abandono escolar, aunque advirtió sobre la necesidad de contar con protocolos estatales que eviten sobrecargar a los docentes.
