La adolescente de 14 años falta de su hogar desde el sábado por la noche. Sus tías y su abuela denuncian graves demoras en la investigación judicial y exigen la detención de un hombre sospechoso: «Fue la última persona que la vio, sabe algo y sigue suelto».
La angustiante desaparición de Agostina Vega, una adolescente de 14 años en la ciudad de Córdoba, mantiene en vilo a toda la provincia y moviliza a la organización Missing Children. La menor fue vista por última vez el sábado por la noche, luego de salir de su vivienda bajo el pretexto de dirigirse a una rotisería cercana. Con el correr de las horas, la desesperación familiar dio paso a una grave acusación: sus tías y su abuela aseguran que la menor fue víctima de un proceso de manipulación virtual por parte de un hombre mayor de edad. Según pudieron reconstruir de forma independiente, este sujeto le costeó el traslado en un remís de barrio para hacerla viajar hacia otra zona de la ciudad. A pesar de que el sospechoso ya fue identificado y prestó declaración ante las autoridades, la familia denuncia una preocupante inacción de la Justicia y exige peritajes urgentes sobre las líneas telefónicas.
El hilo conductor para descifrar los últimos movimientos de Agostina fue el testimonio espontáneo de un chofer de remís de la zona, conocido y de extrema confianza de la familia. Al advertir el domingo por la mañana que la fotografía de la adolescente comenzaba a viralizarse en las redes sociales, el conductor se comunicó de inmediato con los familiares. El trabajador del volante confirmó que el sábado a la noche trasladó a la menor hacia un barrio periférico, donde fue recibida en la vereda por un hombre adulto que se encargó de abonar el costo del viaje en efectivo. Según el relato del chofer, quien ya aportó nombre, apellido y dirección del sospechoso ante la Policía de Córdoba, la menor descendió del vehículo y se retiró caminando junto a esta persona.
Las tías de la menor, Adriana y Elizabeth, rompieron el silencio y manifestaron su profunda indignación por el rumbo de la causa judicial, radicada inicialmente en la Comisaría 13. «Supuestamente la nena fue manipulada por un adulto. Nosotros sabemos el nombre de este hombre, pero no entendemos por qué no está detenido. Lo único que pedimos es que agarren el teléfono y verifiquen los mensajes de texto y las llamadas», reclamó Adriana. De acuerdo con la versión que el propio sospechoso le dio a la familia el domingo por la mañana, la adolescente efectivamente estuvo en su domicilio, pero luego él mismo solicitó un auto mediante una plataforma de viajes (Uber) para que regresara sola a su hogar, momento en el cual se le habría perdido el rastro. Para la familia, se trata de una coartada endeble que busca desviar la atención.
La abuela de la menor, Elizabeth, criticó con dureza los tiempos burocráticos de la fiscalía interviniente, señalando que el remisero clave recién fue citado a declarar formalmente el lunes por la mañana debido a que la policía «esperaba una orden de oficio para poder avanzar» durante todo el domingo. «Tuvimos que salir nosotros a la calle a buscar información y a revisar las cámaras de seguridad de los vecinos. Agostina no tenía problemas de convivencia con su madre, no sabía manejarse sola en Uber ni conocía otros barrios; es una nena sumamente inocente que cree que todo el mundo es bueno», describió entre lágrimas. La única señal tecnológica registrada tras la desaparición ocurrió durante la madrugada del domingo, cuando el teléfono celular de la adolescente emitió cuatro tonos de llamada antes de apagarse de forma definitiva. La fiscalía aseguró que todas las divisiones policiales están abocadas al rastrillaje, mientras los familiares exigen el secuestro inmediato de los dispositivos electrónicos de todo el entorno investigado.
