Con bolsillos más ajustados, cada vez menos argentinos perciben que sus ingresos superan a la evolución del índice de precios.
Un estudio reciente elaborado por la consultora Zentrix reveló que el 81,8% de los argentinos considera que su salario no logra ganarle a la inflación, una percepción generalizada que se profundiza mes a mes y expone una brecha creciente entre las estadísticas oficiales y la experiencia cotidiana de los hogares. En este escenario de bolsillos ajustados, el pesimismo sobre el rumbo del país alcanza al 57,4% de los encuestados, mientras que las principales preocupaciones ciudadanas se concentran en la pérdida de ingresos y la incertidumbre económica, desplazando a la suba de precios general a un plano secundario debido al impacto acumulado del costo de vida.
La falta de confianza en los índices públicos también marca el pulso social, ya que el 67,1% sostiene que la inflación difundida por el INDEC no refleja la realidad de sus gastos diarios. Esta merma en el poder adquisitivo golpea de manera desigual según la clase social: mientras que el 83,3% de los sectores de menores recursos afirma que su dinero se agota como máximo el día 20 del mes, el 61,9% de la clase alta logra llegar a fin de mes y conservar capacidad de ahorro.
En sintonía con este panorama de vulnerabilidad, diversos informes económicos señalan que el ingreso real disponible continuó en terreno negativo durante los últimos meses. Sectores como el salario privado registrado y las jubilaciones mínimas con bono acumularon caídas interanuales significativas, al tiempo que los haberes del sector público registraron leves repuntes mensuales que aún no logran revertir la contracción acumulada en comparación con los niveles previos.
