El país comparte el liderazgo mundial en adopción junto a Polonia, en un contexto marcado por la baja inversión empresarial en capacitación y la necesidad de combinar la tecnología con el factor humano.
La inteligencia artificial (IA) continúa transformando el mercado laboral y la manera en que los trabajadores adquieren nuevas habilidades. En Argentina, este proceso muestra niveles de adopción récord: el 93% de los profesionales encuestados utiliza herramientas tecnológicas para su aprendizaje, posicionando al país junto a Polonia en el primer puesto mundial de un relevamiento realizado por una plataforma de clases particulares online sobre más de 5.000 trabajadores en nueve países. Mientras que el 42% recurre a estas tecnologías a diario y el 29% lo hace de manera semanal, las áreas más demandadas abarcan desde Data Science e idiomas hasta marketing y finanzas.
Sin embargo, este alto nivel de incorporación convive con un obstáculo significativo conocido como «The Progress Gap» o brecha de progreso. A pesar de que los argentinos se autoevalúan con un promedio de 8,3 puntos sobre 10 en su percepción de avance, el 59% de los encuestados admite haber tenido dificultades para aplicar lo aprendido en situaciones reales, superando el promedio global del 49% y ubicándose como la cifra más alta entre los mercados analizados. Este fenómeno evidencia que el acceso a la información y el uso de la IA no garantizan por sí solos resultados concretos en el ámbito cotidiano.
A este escenario se suma una menor inversión por parte del sector corporativo local: solo el 33% de los trabajadores recibe financiamiento total o parcial de su empleador para capacitarse, muy por debajo del 51% registrado a nivel global. Ante este panorama, en el que muchos recurren a recursos propios o gratuitos, el 75% de los profesionales a nivel internacional coincide en que la clave para superar estas barreras radica en un modelo híbrido que combine las ventajas de la inteligencia artificial con un sólido acompañamiento humano.
