Un informe de Focus Market revela la profunda brecha en el poder adquisitivo regional. Mientras en las provincias con mayores ingresos un trabajador puede acceder a bienes de consumo con semanas de esfuerzo, en las regiones con menor salario la misma compra demanda meses de jornada laboral.
¿Cuánto vale realmente un producto cuando se paga con tiempo de vida en lugar de pesos? En un contexto de alta volatilidad económica, la consultora Focus Market propone una métrica distinta para medir la desigualdad: calcular el esfuerzo necesario en horas de trabajo para adquirir bienes de referencia. El resultado expone una realidad dramática: la brecha de acceso no solo depende de la inflación, sino de la profunda disparidad salarial que divide al país.
La premisa del estudio es simple pero contundente: aunque el precio nominal de un producto sea similar en una góndola de Palermo que en un local de Resistencia, el «costo» en términos de tiempo es abismalmente distinto. Para dimensionarlo, se tomaron cuatro bienes: zapatillas deportivas Nike, un jean de marca, un iPhone y un Smart TV de 50 pulgadas.
El abismo geográfico
Los datos evidencian que el lugar de residencia es un determinante directo del esfuerzo requerido. Por ejemplo, mientras un trabajador en Tierra del Fuego necesita 20 horas para comprar un par de zapatillas de marca, un habitante de La Rioja debe dedicar 57 horas para alcanzar el mismo objetivo.
La brecha se vuelve aún más crítica al analizar tecnología de alta gama como un iPhone:
- Tierra del Fuego: 475 horas de trabajo.
- La Rioja: 1342 horas (equivalente a más de cinco meses de jornada laboral).
Este desequilibrio responde, en gran medida, a la disparidad en el ingreso per cápita familiar: mientras en la Ciudad de Buenos Aires promedia los US$ 1031, en provincias como La Rioja cae a US$ 550 y en Chaco a US$ 619.
El peso invisible de la informalidad
El informe pone la lupa sobre una variable que agrava la desigualdad: la precariedad laboral. El trabajador informal no solo cobra menos por hora, sino que suele extender su jornada para intentar equiparar ingresos, dedicando unas 260 horas mensuales frente a las 173 de un empleado registrado.
La disparidad en el acceso a bienes es notable para quienes operan fuera del sistema formal:
- Zapatillas: 38 horas (formal) vs. 57 horas (informal).
- Smartphone: 895 horas (formal) vs. 1342 horas (informal).
El análisis económico: salario real y calidad de vida
Martín Álvarez, coordinador del Instituto de Economía (INECO) de la UADE, advierte que este fenómeno es un reflejo del estancamiento del salario real. «Cuando el tiempo necesario para comprar un bien aumenta, el deterioro es inmediato para los hogares», explica el economista.
Esta dinámica de «precios en tiempo» tiene consecuencias sociales que trascienden el bolsillo:
- Pluriempleo: La necesidad de sumar horas extras o segundos empleos para mantener el consumo.
- Costo familiar: La pérdida de horas dedicadas al cuidado, la educación y el descanso.
- Desigualdad estructural: La brecha que separa a las provincias con mercados desarrollados de aquellas con mayores costos logísticos y menores ingresos.
El informe concluye que en Argentina, el precio no termina en la etiqueta. El verdadero valor de los bienes de consumo se mide en jornadas de vida, un indicador que hoy refleja, con mayor crudeza que nunca, la desigualdad que atraviesa al mapa nacional.
