Las valuaciones reflejan que los papeles de los bancos locales se muestran atractivos para posicionarse a largo plazo. La sorpresiva elección en Brasil y la incertidumbre política local juegan en contra de una recuperación.
La desconfianza de los inversores respecto al rumbo de la economía nacional se refleja de forma directa en el sostenido incremento del riesgo país, indicador que superó la barrera de los 800 puntos básicos. En este contexto adverso, los bonos en dólares operaron en baja y las acciones de los bancos argentinos que cotizan en Wall Street a través de ADR sufrieron fuertes castigos, acumulando mermas de hasta el 46% en lo que va del año y posicionándose en mínimos históricos para este período.
Entre las entidades más golpeadas se ubica el Grupo Financiero Galicia, con una caída anual del 40%, y el Banco Supervielle, que encabeza las pérdidas con un desplome del 46%. Por su parte, los papeles de Banco Macro registran retrocesos del 33% y los de BBVA Argentina alcanzan el 37%. Estos valores implican que las cotizaciones perdieron más de la mitad de su valor en comparación con los picos alcanzados en enero de 2025, momento en el cual gran parte de los fondos internacionales optó por desarmar posiciones en el mercado local para migrar hacia Brasil.
A este escenario de cautela se sumó el impacto del sorpresivo resultado electoral en Brasil, donde la victoria de la izquierda generó turbulencias en la bolsa paulista y despertó temores entre los inversores locales sobre una posible réplica en el plano político argentino. Aunque analistas del mercado señalan que los precios actuales de las acciones se encuentran en niveles históricamente baratos —similares a los registrados tras las PASO de 2019—, la mayoría de los fondos prefiere adoptar una postura conservadora y postergar nuevas apuestas hasta obtener mayor previsibilidad electoral.
