Más de 220.000 personas fueron evacuadas en Francia a raíz de un gigantesco incendio cerca de Burdeos que generó, por primera vez en el país, un «dragón de fuego», un fenómeno extremo bautizado por la NASA que complica las tareas de extinción. En paralelo, España mantiene activa su emergencia climática.
Los devastadores incendios forestales que avanzan cerca de Burdeos, en el suroeste de Francia, han obligado a evacuar a más de 220.000 personas en el departamento de Gironda, tras una noche calificada como «muy desfavorable» por el ministro del Interior, Laurent Nuñez. Las autoridades locales, encabezadas por la máxima autoridad departamental Sophie Brocas, advirtieron que los vecinos evacuados no podrán regresar a sus hogares hasta que el fuego esté completamente bajo control, una situación que podría verse agravada por el aumento de temperaturas previsto para el próximo martes.
Por su parte, el alcalde de Burdeos, Thomas Cazenave, aseguró que la ciudad se encuentra «preparada para todo», aunque por el momento descartó la evacuación de sus 270.000 habitantes.
El inédito «dragón de fuego»
La complejidad de los incendios se disparó luego de que los bomberos alertaran sobre la formación de un pirocumulonimbo, un fenómeno atmosférico extremo nunca antes observado en territorio francés. Este evento, denominado por la NASA como «dragón de fuego entre las nubes», es capaz de crear su propio sistema de vientos, generar rayos y volver totalmente impredecible el comportamiento de las llamas.
Éric Brocardi, portavoz de la Federación Nacional de Bomberos de Francia, describió los esfuerzos actuales como una lucha de «David contra Goliat», explicando que el fuego ya no puede combatirse de forma directa. Ante este escenario, las únicas esperanzas de contención dependen de la llegada de precipitaciones intensas o de que las llamas alcancen una barrera natural de extinción, como el mar.
Mientras tanto, en la vecina España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advirtió que aún quedan «horas difíciles» en la contención de los focos situados al oeste de Madrid y reclamó la consolidación de un pacto nacional frente a la emergencia climática.
