El cuerpo fue encontrado en su domicilio tras días sin contacto. El hombre de 46 años era gerente general de la empresa de suplementos del titular de Diputados.
La aparición del cuerpo de Osorio Peñaloza en su departamento de la avenida Díaz Vélez ha disparado una serie de protocolos judiciales urgentes. Al haber sido hallado tras varios días de ausencia de contacto con sus allegados, la Justicia ha activado la carátula de «muerte dudosa», una medida técnica que permite resguardar la escena y profundizar en los peritajes forenses necesarios para descartar cualquier irregularidad. Según trascendió, Martín Menem se presentó en el lugar apenas anoticiado del suceso, subrayando la estrecha relación de confianza que unía a ambos dirigentes.
Más allá del plano personal, el fallecimiento cobra un peso institucional relevante debido a la naturaleza de las empresas que ambos compartían. Gen Tech Argentina S.A., la firma que el fallecido gestionaba, ha sido foco de atención en el ámbito tribunalicio en el último tiempo, mencionada en expedientes que investigan presuntas irregularidades en contrataciones estatales, específicamente con la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). La muerte de un eslabón central en la estructura societaria de dichas firmas, en medio de este clima de escrutinio, ha generado un hermetismo inusual tanto en el entorno de la Cámara de Diputados como en los pasillos de los juzgados intervinientes.
Mientras se espera que la autopsia arroje certezas sobre el origen del deceso, el entorno corporativo de Osorio Peñaloza ha optado por un perfil bajo, limitándose a comunicar su despedida a través de las redes sociales. El directivo no solo era una pieza clave en el andamiaje operativo de Gen Tech —habiendo transitado un camino desde la producción hasta la gerencia general—, sino también un gestor estratégico con experiencia internacional. La Justicia porteña, ahora, tiene ante sí la tarea de desentrañar los últimos pasos de un hombre cuyo rol administrativo era tan profundo como el silencio que hoy rodea a su sorpresiva partida.
