El Ministerio de Salud libanés informó que entre las víctimas fatales hay mujeres y niños. La ofensiva en el sur del país dejó además 37 heridos, poniendo en riesgo la estabilidad de la tregua vigente.
La tensión en el sur del Líbano escaló este lunes tras una serie de ataques aéreos atribuidos a Israel que, según fuentes oficiales, dejaron un saldo de 14 personas fallecidas. A pesar de los esfuerzos internacionales por sostener un cese al fuego, el reporte del Ministerio de Salud libanés encendió las alarmas sobre la fragilidad del acuerdo en una región que sigue siendo el epicentro de la violencia fronteriza.
El comunicado detalló que el impacto de la ofensiva afectó directamente a la población civil. Entre los muertos se encuentran dos mujeres y dos niños, mientras que la cifra de heridos ascendió a 37 personas, varias de las cuales fueron trasladadas a centros asistenciales bajo un clima de extrema incertidumbre. La situación en el terreno describe un panorama complejo donde las hostilidades parecen interrumpir los breves periodos de calma logrados en las últimas semanas.
Desde el organismo estatal indicaron que los equipos de rescate continúan trabajando en las zonas afectadas del sur del país, donde el daño a la infraestructura también ha sido significativo. La comunidad internacional observa con preocupación este nuevo estallido de violencia, ya que cualquier quiebre definitivo en la tregua podría desencadenar una nueva fase de conflicto abierto en un territorio ya devastado por los enfrentamientos previos.
Hasta el momento, no se ha brindado un detalle pormenorizado de los objetivos específicos de los ataques, pero las autoridades libanesas calificaron la jornada como una violación directa a los compromisos de seguridad asumidos. La respuesta de las fuerzas armadas en la zona se mantiene en estado de alerta máxima mientras se aguardan comunicados oficiales que den cuenta de la justificación técnica o militar de estas operaciones en suelo libanés.
El incremento de las víctimas civiles profundiza la crisis humanitaria en el Líbano y plantea un serio interrogante sobre la capacidad de los mediadores para garantizar la continuidad del alto el fuego en el corto plazo.
