Tras un primer semestre marcado por la desinflación y la acumulación de reservas, el Gobierno entra en la segunda mitad de 2026 con metas claras: estabilizar el dólar, impulsar el consumo interno, recuperar el salario real y asegurar el financiamiento para 2027.
La economía argentina inicia el segundo semestre de 2026 con un panorama de estabilización macroeconómica y proyecciones de crecimiento en torno al 3% anual, aunque con desafíos persistentes en el ámbito social y la consolidación de la actividad interna. Tras un primer semestre marcado por la desaceleración inflacionaria y una sólida acumulación de reservas, la administración de Javier Milei enfrenta cuatro ejes críticos para lo que resta del año:
1. Gestión cambiaria y acumulación de reservas
Tras haber registrado compras netas de divisas por cerca de US$ 11.000 millones en lo que va del año, el Gobierno busca sostener la estabilidad cambiaria. El desafío radica en que, para el segundo semestre, la oferta de divisas del sector comercial se reducirá, lo que exige una gestión cautelosa para mantener la solidez del Banco Central ante un 2027 que se presenta como un año electoral con fuertes vencimientos de deuda.
2. Reactivación pareja de la actividad económica
La economía argentina ha mostrado un crecimiento «en forma de K»: los sectores vinculados a la exportación (energía, minería y agro) traccionan la actividad, mientras que el consumo interno y la industria aún muestran signos de lentitud. El principal objetivo oficial es que este dinamismo exportador se traslade gradualmente al resto de la economía a través del crédito y la inversión privada, dado que el margen para políticas fiscales expansivas es limitado debido a la estricta disciplina presupuestaria.
3. Recuperación del ingreso real
El Gobierno logró quebrar en abril la racha de caída del salario real. La expectativa es consolidar esta tendencia para mejorar el clima social de cara al año electoral. Sin embargo, los analistas advierten que la recuperación de los niveles de ingreso por habitante previos al prolongado estancamiento requerirá de un crecimiento sostenido durante varios años.
4. Prefinanciamiento para 2027
Con el pago a bonistas de julio ya despejado, el foco se desplaza hacia los próximos compromisos. La agenda financiera incluye un volumen importante de deuda a cancelar hasta el final del mandato (unos US$ 27.000 millones). El consenso entre los analistas es que el Gobierno debería aprovechar el actual clima de confianza para retomar el acceso a los mercados internacionales y comenzar a prefinanciar los compromisos de 2027, blindándose así ante la volatilidad propia del calendario electoral.
