El histórico dirigente de José C. Paz, quien supo ser un férreo defensor del gobernador y un crítico implacable de La Cámpora, protagonizó un duro cruce en la Legislatura bonaerense. Su ofensiva contra la gestión provincial hoy lo sitúa en un lugar incómodo, operando en sintonía con los sectores que buscan desgastar al mandatario.
Mario Ishii vuelve a sacudir el tablero del peronismo bonaerense. El actual senador provincial y exintendente de José C. Paz, una figura que durante años hizo del pragmatismo territorial su marca registrada, lanzó cuestionamientos frontales contra Axel Kicillof. Lo que sorprende no es solo la dureza de sus reclamos sobre la emergencia social y sanitaria, sino el giro político de un dirigente que, hasta hace poco, se presentaba como el escudo más leal del gobernador frente a la presión de La Cámpora.
La intervención de Ishii durante la última sesión legislativa marcó un punto de inflexión. Al reclamar el tratamiento sobre tablas de proyectos urgentes y acusar a la gestión Kicillof de dilatar el debate, el dirigente paceño dejó expuestas las grietas de una relación que se encamina a un desgaste irreversible.
Un giro en la hoja de ruta política
La postura de Ishii resulta paradójica si se analiza su historial reciente:
- Ayer: Se consolidaba como un «escudo» de Kicillof contra el avance de La Cámpora, a cuyos dirigentes —especialmente a Máximo Kirchner— acusaba de «asfixiar» al gobernador como antes lo habían hecho con la administración de Alberto Fernández.
- Hoy: Sus críticas apuntan directamente al corazón de la gestión bonaerense, exigiendo al mandatario que «salga a caminar el Conurbano» ante el impacto de la crisis social.
Desde el entorno del gobernador, la lectura es clara: los cuestionamientos de Ishii no son aislados. Los interpretan como parte de una presión orquestada para condicionar la agenda de Kicillof, obligándolo a negociar en tres frentes simultáneos: la compleja gestión económica, la tensa relación con los intendentes del Gran Buenos Aires y el ejercicio de la conducción política del PJ provincial.
El costo de la «funcionalidad»
La gran paradoja para el referente de José C. Paz es que, al atacar a Kicillof, termina resultando funcional a la estrategia de aquellos a quienes atacó durante años. Al desgastar la figura del gobernador, Ishii coincide objetivamente con los intereses del kirchnerismo duro, que busca limitar el margen de maniobra del mandatario y recortar sus aspiraciones futuras.
El senador, que siempre construyó su identidad sobre la autonomía de los jefes territoriales, se encuentra hoy ante una encrucijada estratégica: mientras intenta hacerse escuchar en medio de la emergencia del Conurbano, sus movimientos son leídos en La Plata no como un reclamo genuino, sino como una pieza más en el tablero de una interna que promete intensificarse a medida que se profundice la disputa por el liderazgo del peronismo post-derrota.
