Según una investigación de la Universidad Austral, la proporción de personas que considera muy importante la crianza descendió al 46%. Las razones detrás del cambio cultural, las prioridades profesionales y las condiciones materiales.
Un estudio elaborado por el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral advierte que la valoración de la maternidad experimentó una marcada disminución en la última década en la Argentina. Mientras que en 2015 el 77% de las personas consideraba muy importante tener y criar hijos para la calidad de vida familiar, en 2025 esa proporción se redujo al 46%. Entre los jóvenes de 18 a 34 años, en tanto, apenas el 34% le otorga relevancia a esta opción dentro de sus proyectos vitales.
No obstante, las especialistas señalan que el fenómeno no implica una desaparición total del deseo, sino una postergación y una reconfiguración de expectativas frente a condicionantes económicos, laborales y afectivos. Entre los motivos principales de quienes optan por no ser madres figuran la falta de una pareja estable, la preferencia por viajar o priorizar el desarrollo profesional, así como la inestabilidad económica y el contexto social actual. A pesar de estos cambios, la familia continúa consolidándose como la principal fuente de satisfacción personal, un valor que crece significativamente a medida que avanza la edad de los encuestados.
El informe también pone el foco en las asimetrías de género que rodean a la crianza y al trabajo doméstico. Las mujeres continúan asumiendo mayoritariamente el rol de cuidadoras principales y enfrentan un impacto más desigual en sus oportunidades laborales y profesionales, reflejándose en que el 73,9% de los hogares monoparentales están liderados por mujeres. Estos factores culturales e institucionales profundizan los debates sobre cómo se articulan hoy el deseo de formar una familia, las demandas cotidianas de cuidado y la autonomía personal.
