Falleció el Indio Solari, figura fundamental de la cultura argentina y el rock nacional. Tenía 77 años y su música deja una huella imborrable. El adiós al líder de las misas ricoteras que redefinió la contracultura de un país.
La cultura popular argentina sufrió una de sus pérdidas más desgarradoras e históricas con el fallecimiento de Carlos Alberto “El Indio” Solari, a los 77 años de edad. El legendario cantante, compositor y ensayista —nacido en la ciudad de Paraná y forjado en el caldo de cultivo contracultural de La Plata— consolidó a lo largo de su trayectoria el fenómeno social y musical más arrollador de toda la historia del rock nacional. Su partida física abre un vacío imposible de llenar en la identidad rioplatense, donde sus poéticas herméticas y sus masivas convocatorias marcaron a fuego a sucesivas generaciones. Tras dar batalla durante la última década contra una severa afección neurológica, el deceso del exlíder de los Redondos fue reflejado de inmediato con profundo pesar en las redacciones periodísticas y portales masivos del país. De este modo, se cierra una era dorada signada por la independencia artística absoluta y la autogestión corporativa, abriendo paso a un mito eterno cuyas líricas continuarán funcionando como la banda de sonido indispensable de la memoria colectiva argentina.
La inmensa leyenda de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota comenzó a gestarse hacia el año 1976 en los circuitos universitarios y underground de La Plata, cuando Solari formó la emblemática banda junto al guitarrista Skay Beilinson y la mánager Poli Castro. A través de nueve álbumes de estudio que se convirtieron en verdaderos manifiestos estéticos, el grupo edificó una masividad sin precedentes basados en el boca en boca y una autonomía total de las discográficas tradicionales. Las denominadas «misas ricoteras» mutaron de pequeños teatros a estadios de fútbol, alcanzando un hito fundacional en abril del año 2000, cuando la banda reunió a más de 70.000 espectadores en el Estadio Monumental de River Plate, marcando un techo de convocatoria inédito antes de su traumática disolución en el año 2001.
Tras un breve receso en su carrera, Solari ratificó que el magnetismo popular le pertenecía de forma intrínseca al fundar su grupo de acompañamiento, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. En esta etapa solista editó cinco aclamados discos y pulverizó sus propios récords de masividad, congregando multitudes que superaron los 150.000 asistentes en locaciones del interior profundo como San Martín (Mendoza) o Gualeguaychú. Su último recital presencial se desarrolló en la localidad bonaerense de Olavarría en marzo de 2017, un evento multitudinario signado por desbordes organizativos. Durante esos años, tras revelar públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson —afección a la que llamó «Míster Parkinson»—, el vocalista reguló su actividad y oficializó su retiro definitivo de los escenarios en vivo en 2023.
A pesar de las severas adversidades relacionadas con su salud neurológica, el Indio mantuvo un asombroso dinamismo artístico y creativo en sus laboratorios de grabación. En 2020 sorprendió a sus fieles participando virtualmente mediante avanzadas técnicas holográficas en los conciertos de su banda, y en 2022 dio vida a un proyecto experimental bajo el seudónimo de El Mister y los Marsupiales Extintos, canalizando nuevas composiciones a través de plataformas de streaming. Su lazo de vigencia con la juventud se revalidó de manera magistral en su reciente colaboración con el rapero Wos en el éxito transgeneracional «Quemarás». La muerte de Solari representa una pérdida irreparable para el patrimonio artístico del país, pero sus complejas parábolas poéticas, su inconfundible timbre vocal y su ética de resistencia independiente aseguran que su legado resonará con fuerza incombustible en las futuras generaciones de argentinos.
