Una mujer de 54 años y su concubino de 64 fueron hallados sin vida en una vivienda de Posadas. La hija de la víctima dio el aviso al 911 tras descubrir la escena. El femicida tenía una exclusión de hogar dictada en abril, pero la medida cautelar ya había caducado. La conmoción en la provincia.
Un nuevo y escalofriante caso de violencia de género seguido de suicidio conmociona a la provincia de Misiones y vuelve a poner bajo la lupa la efectividad y los plazos de las medidas de protección judicial para las víctimas de maltrato familiar. Patricia Raquel González, de 54 años, fue encontrada asesinada este jueves por la tarde en el interior de su vivienda ubicada en la ciudad de Posadas. En el mismo predio, los efectivos policiales hallaron el cuerpo suspendido de su pareja, Luis Roberto Zampedri, de 64 años, quien se quitó la vida tras cometer el crimen. El macabro escenario fue descubierto por la hija de la mujer, quien radicó desesperados llamados a la línea de emergencias 911 al sospechar lo peor. Según confirmaron fuentes judiciales ligadas a la investigación, sobre el femicida pesaba un estricto antecedente por violencia doméstica denunciado por la propia víctima en abril de este año, lo que había derivado en una exclusión de hogar. Sin embargo, el perímetro de restricción impuesto por la Justicia tenía una vigencia de apenas 30 días; una vez vencido el plazo legal y sin un monitoreo estatal posterior, el agresor regresó a la propiedad para concretar el trágico desenlace.
La reconstrucción del luctuoso episodio comenzó a articularse cerca de las 16:00 horas, momento en que el Centro Integral de Operaciones 911 de la capital misionera recepcionó una primera alerta telefónica. La denunciante, visiblemente alterada, manifestó que su padrastro se había encerrado en la vivienda con aparentes intenciones de ahorcarse. Escasos minutos después, la joven volvió a comunicarse con los operadores de la fuerza para rectificar el panorama y advertir de forma desesperada que no lograba reanimar a ninguno de los dos adultos. Al arribar las patrullas de la Comisaría Tercera y las ambulancias del servicio de emergencias médicas, el personal policial constató el fallecimiento de González en una de las habitaciones de la finca, mientras que el cadáver de Zampedri fue localizado en el sector posterior del inmueble, colgado de un tirante del techo.
De forma inmediata, el lugar de los hechos fue perimetrado para resguardar la escena, dando intervención al médico policial de turno y a los peritos de la Dirección General de Policía Científica. Los especialistas técnicos recolectaron huellas, rastros y elementos de interés criminalístico bajo las directivas del magistrado de instrucción penal correspondiente. Si bien la autopsia forense terminará de precisar la mecánica y la causa eficiente de la muerte de la mujer, los severos indicios biológicos y el desorden hallado en el cuarto principal orientaron la pesquisa de forma unánime hacia la hipótesis de un femicidio consumado en un contexto de dominación, seguido de una drástica maniobra de autoeliminación por parte del atacante para eludir el proceso penal.
El dato más desgarrador de la causa criminal radica en el historial de desprotección institucional que padecía González. De acuerdo con el cruce de datos informáticos efectuado por las autoridades, la víctima se había presentado en abril ante el Juzgado de Violencia Familiar N° 2 de Posadas para denunciar formalmente las agresiones físicas y psicológicas a las que era sometida por Zampedri. En aquel entonces, la magistratura ordenó la exclusión inmediata del hombre del domicilio conyugal y fijó una prohibición de acercamiento recíproco. Pese a la gravedad del cuadro de riesgo, la manda judicial se limitó a un período temporal de un mes. Al cumplirse el plazo y no mediar una renovación automática o una nueva presentación de la denunciante —quien continuaba inmersa en el círculo crónico de la violencia—, las restricciones caducaron formalmente en los registros policiales, dejando el escenario despejado para que el femicida retornara a la vivienda familiar y perpetrara el ataque definitivo.
