Con la llegada del solsticio este domingo 21 de junio, se renueva la grieta más simpática del calendario. ¿Qué dice la ciencia sobre el descanso y el humor en cada estación? ¿Y qué elige el bolsillo de los argentinos a la hora de viajar?
Este domingo 21 de junio, a las 5:24, la Argentina le da la bienvenida al invierno astronómico. Con el día más corto del año, vuelve a encenderse el debate más encendido de las redes: ¿es mejor el calor del verano o el refugio del invierno? Aunque las estadísticas suelen darle la victoria al sol, la ciencia tiene argumentos sorprendentes que obligan a reconsiderar la lealtad de nuestro «team».
Estadísticamente, el Team Invierno corre desde atrás. Encuestas internacionales ubican a la estación fría como la menos popular, con apenas un 10% de preferencia, mientras que la primavera y el verano se llevan la corona. Sin embargo, el frío tiene defensores de peso: según estudios de neurociencia, en invierno dormimos hasta una hora más y acumulamos más sueño REM, fundamental para la memoria y la regulación emocional. Además, el frío activa la «grasa parda», un tejido metabólicamente saludable que ayuda a regular el cuerpo.
En la otra vereda, el Team Verano cuenta con el respaldo de la productividad cerebral y la felicidad. Investigadores belgas hallaron que nuestra capacidad de atención alcanza su pico máximo durante el solsticio de verano, mientras que en los meses fríos el ánimo suele decaer. No es solo una cuestión de ganas: la falta de luz en invierno puede activar el Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una realidad que afecta al 6% de la población.
El debate se traslada también a las valijas. Mientras que el verano domina con la Costa Atlántica, el invierno ha consolidado un circuito de «geografía del deseo» propio: desde el esquí en Bariloche hasta las termas en Entre Ríos y el turismo de naturaleza en el NOA. Y un dato no menor: viajar fuera de la temporada alta de verano puede significar un ahorro importante para el bolsillo.
Para este 2026, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipa un invierno «atípico» y más templado de lo normal en gran parte del país, impulsado por una alta probabilidad del fenómeno de El Niño. Aunque el termómetro apunte a temperaturas más amables, el SMN advierte que las irrupciones de aire polar no faltarán, recordándonos que, en Argentina, el invierno siempre tiene la última palabra.
