El dramático episodio ocurrió esta mañana en el establecimiento educativo privado «Raíces y Alas», de la localidad de Libertad. Docentes y policías le practicaron maniobras de RCP de urgencia y la trasladaron a una clínica en un patrullero, pero los médicos no lograron reanimarla. La Justicia investiga las causales del deceso mediante una autopsia.
Una profunda ola de conmoción, dolor y misterio sacude a la comunidad educativa del partido de Merlo, en el oeste del Conurbano bonaerense. Una pequeña alumna de tan solo 5 años de edad, identificada oficialmente como Nazarena Fernández, falleció de forma repentina esta mañana tras sufrir una descompensación severa en el interior de un módulo sanitario del Jardín de Infantes «Raíces y Alas», un colegio de gestión privada ubicado en la intersección de las calles Víctor Hugo y Quito, en la localidad de Libertad. Pese a las maniobras desesperadas de reanimación cardiopulmonar (RCP) practicadas inicialmente por el cuerpo docente y la posterior urgencia de un traslado en un patrullero hacia un centro asistencial, los profesionales médicos no lograron revertir el cuadro y decretaron su fallecimiento, abriendo paso a una causa judicial que busca esclarecer las razones detrás de la inesperada tragedia.
De acuerdo con la reconstrucción preliminar articulada por las autoridades policiales, la secuencia se inició de manera ordinaria durante el transcurso de la jornada escolar. La menor le solicitó permiso a su maestra para asistir al baño, por lo que la docente la acompañó hasta el sector de los sanitarios. Nazarena ingresó sola al habitáculo y entornó la puerta. Transcurridos unos minutos, y al notar una prolongada falta de respuestas y un silencio que encendió las alarmas, la educadora resolvió ingresar al box para verificar el estado de la alumna. Fue en ese instante donde se topó con la peor escena: la niña yacía inconsciente en el suelo, recostada contra el inodoro y sin manifestar estímulos reflejos.
En medio del desconcierto y la urgencia, la maestra —con la asistencia inmediata de un directivo del establecimiento— cargó a la menor y comenzó a ejecutarle maniobras manuales de RCP sobre el piso de un aula, mientras de forma paralela la secretaría del colegio radicaba la denuncia al servicio de emergencias 911 y solicitaba una ambulancia de alta complejidad. Ante el riesgo inminente de vida y debido a que un móvil del Comando de Patrullas de Merlo arribó al colegio antes que el auxilio médico, los uniformados y las autoridades escolares resolvieron no perder tiempo de oro: cargaron a la chiquita en el asiento trasero del patrullero y la trasladaron a toda velocidad con sirenas abiertas hacia los consultorios de la Clínica San Juan Bautista.
En el shock room de la mencionada clínica privada, un equipo médico de guardia tomó el control de la emergencia y prosiguió con los protocolos avanzados de reanimación e intubación durante un lapso de casi una hora. No obstante, los esfuerzos clínicos resultaron estériles y se debió notificar formalmente el fallecimiento a los padres de la menor, quienes ya se habían congregado en el sanatorio en un clima de desgarrador dolor. La causa judicial quedó bajo la órbita de la Fiscalía N° 2 del Departamento Judicial de Morón, a cargo del Dr. Fernando Capello, quien ordenó de forma perentoria preservar el área de los baños del colegio y la inmediata realización de una operación de autopsia forense de rigor. Dado que la familia confirmó que Nazarena no padecía patologías médicas preexistentes ni afecciones crónicas, los peritos forenses sospechan inicialmente de un cuadro de muerte súbita por falla cardíaca congénita no detectable en los controles pediátricos estándar.
