El gobernador bonaerense advirtió que la quita de subsidios al gas para las regiones de bajas temperaturas impactará de lleno en el presupuesto familiar. Calificó la iniciativa aprobada en Diputados como «un gran error» con ribetes de ilegalidad y cruzó al ministro Luis Caputo por el techo del ajuste fiscal.
La media sanción otorgada por la Cámara de Diputados al proyecto que modifica y recorta el régimen de subsidios al gas en las denominadas Zonas Frías recalentó al máximo la confrontación política entre la provincia de Buenos Aires y la Casa Rosada. Durante una actividad institucional en el municipio de Florencio Varela, el gobernador Axel Kicillof alzó la voz para exigirle de forma perentoria al Senado de la Nación que rechace el expediente parlamentario y bloquee de manera definitiva la iniciativa oficialista. El mandatario provincial calificó la medida como un «daño terrible» para las economías hogareñas y advirtió que la quita de los beneficios tarifarios en regiones de bajas temperaturas —que abarca amplias porciones del territorio bonaerense, la Patagonia y la Puna— empujará a millones de usuarios a una situación de vulnerabilidad extrema ante la llegada de los meses invernales.
La embestida de Kicillof apunta directo contra la alianza legislativa que le permitió a La Libertad Avanza anotarse un triunfo clave en la Cámara Baja. «Muy tremendo, muy terrible: el Gobierno consiguió que la motosierra viniera con apoyo del Congreso nacional, lo que pone en riesgo las tarifas y por tanto las condiciones de vida de millones de argentinos», disparó el jefe de Estado provincial. Más allá de la retórica política, el referente de Unión por la Patria introdujo un elemento de alta tensión técnica al deslizar que determinados artículos del texto aprobado adolecen de vicios de ilegalidad constitucional, escenario que —según anticipó— podría activar presentaciones de amparos y acciones judiciales por parte de las provincias afectadas para congelar la aplicación de los nuevos cuadros tarifarios.
En su argumentación, el gobernador trazó una contraposición lineal entre la política energética del presidente Javier Milei y los esquemas de subsidios estatales aplicados en las principales economías del hemisferio norte. Kicillof sostuvo que la tendencia global de los gobiernos modernos se orienta a amortiguar el encarecimiento de los recursos energéticos para blindar la competitividad industrial y el bienestar doméstico. «Todos menos Milei, que lo que hizo fue transferirle el costo a los hogares, al gas, a la electricidad, y ahora se agrega lo de quitar las zonas frías», lamentó, asociando de forma directa la desregulación sectorial con el enfriamiento del consumo en los comercios de cercanía.
El cierre de la alocución del mandatario bonaerense estuvo dedicado a analizar las recientes admisiones del ministro de Economía, Luis Caputo, respecto de los límites materiales para sostener el superávit fiscal exclusivamente mediante el recorte del gasto público. Kicillof capitalizó esos dichos para ilustrar la profundidad de la recesión del entramado socioeconómico: «Lo escuchaba a Caputo decir que ya no se puede ajustar más. Hace un montón que no se puede ajustar más porque la gente no puede pagar las cuentas, el alquiler, no llega a fin de mes». En ese sentido, concluyó trazando un diagnóstico alarmante sobre las consecuencias colaterales de la devaluación salarial, alertando sobre dificultades crecientes en el acceso a medicamentos básicos y una preocupante tendencia al alza en los indicadores de desocupación en los cordones industriales del Gran Buenos Aires.
