La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, actualizó el balance oficial de la catástrofe. La ciudad de La Guaira ha sido declarada «zona de desastre» ante la magnitud de la destrucción. Se anunció la creación de un fondo de 200 millones de dólares para la reconstrucción.
La cifra de víctimas por los devastadores terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado miércoles sigue en aumento. En un nuevo parte oficial emitido durante la madrugada, el Gobierno confirmó que el número de fallecidos ascendió a 164, mientras que los heridos ya suman 971. La situación continúa siendo crítica en La Guaira, ciudad costera donde los daños estructurales y los derrumbes la han convertido en el punto de mayor desastre del país.
Los movimientos telúricos, de magnitud 7,2 y 7,5, tuvieron su epicentro cerca de Montalbán, en una zona estratégica cercana a importantes complejos de refinación. La proximidad de los sismos —ocurridos con apenas 40 segundos de diferencia— desató el caos en Caracas, donde el colapso de edificios y las fallas masivas en servicios básicos obligaron a una movilización sin precedentes de los equipos de emergencia.
Ante la magnitud del desastre, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció la creación de un fondo de emergencia inicial de 200 millones de dólares, destinados a la reconstrucción de hospitales, infraestructura vital y viviendas para los miles de ciudadanos que lo han perdido todo. «Quisiera anunciar la creación de este fondo con recursos que tenemos en el Fondo Monetario Internacional, para iniciar la reconstrucción», informó la funcionaria en diálogo con el canal estatal VTV.
Solidaridad y ayuda internacional
La tragedia ha conmovido a la comunidad internacional. Tras el ofrecimiento de asistencia por parte del expresidente estadounidense Donald Trump, quien declaró que EE.UU. está «listo y dispuesto» para colaborar, diversos líderes y personalidades han enviado mensajes de apoyo. La dirigente opositora María Corina Machado se sumó al llamado a la unidad, expresando que «la emergencia es crítica y el dolor es infinito», y pidió sostener la serenidad en estas horas de angustia colectiva.
Mientras las tareas de rescate persisten, el recuerdo de sismos históricos como el de Caracas (1967) y Cariaco (1997) vuelve a la memoria de una nación que enfrenta hoy uno de sus desafíos humanitarios más severos de las últimas décadas.
