En una operación de largo alcance, las fuerzas ucranianas impactaron contra dos plantas de procesamiento en Krasnodar y Yaroslavl. Volodímir Zelensky defendió la estrategia como una medida esencial para desmantelar la capacidad logística y financiera que sostiene la invasión rusa.
En una escalada significativa de sus operaciones de largo alcance, Ucrania ejecutó esta madrugada ataques coordinados contra dos importantes refinerías de petróleo en territorio ruso. Las misiones, que impactaron objetivos situados a cientos de kilómetros de la frontera, forman parte de una táctica deliberada de Kiev para elevar el costo de la guerra para Moscú, golpeando no solo las líneas de combate, sino los nodos vitales de su economía de guerra y suministro energético.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, confirmó que las instalaciones de Sloviansky, en Krasnodar, y una refinería en Yaroslavl —ubicada a unos 700 kilómetros de la frontera ucraniana— fueron los blancos principales. «Cada ataque nuestro de larga distancia reduce los recursos que dan fuerza a la máquina de guerra rusa», declaró el mandatario, vinculando estas acciones con la búsqueda de una ventaja estratégica que fuerce el camino hacia la paz.
Golpes a la logística y la industria militar
La ofensiva ucraniana no se limitó a las refinerías. Durante el fin de semana, la actividad bélica se extendió a otros sectores críticos del complejo industrial ruso:
- Estación de Vtorovo: El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) confirmó el impacto contra este nodo logístico en la región de Vladímir, clave para el bombeo de productos petrolíferos hacia puertos de exportación. Es la segunda vez en un mes que la instalación sufre daños por drones.
- Complejo Titan-Barikady: En Volgogrado, misiles de crucero ucranianos dañaron esta fábrica, especializada en la producción de sistemas de artillería y componentes de lanzadores de misiles utilizados habitualmente por Moscú para bombardear territorio ucraniano.
Un conflicto que se libra en ambos lados de la frontera
La estrategia ucraniana de atacar infraestructura estratégica se produce en un contexto de hostilidad incesante por parte del Kremlin. Según denunció Zelensky, durante la última semana Rusia intensificó su ofensiva contra centros urbanos, desplegando un volumen masivo de armamento:
- 1.400 drones y cerca de 1.500 bombas aéreas guiadas.
- 19 misiles, incluyendo proyectiles balísticos.
El impacto sobre la población civil sigue siendo devastador. Un bombardeo reciente sobre la ciudad de Zaporizhzhia dejó un saldo de nueve heridos, entre ellos dos menores de edad. Ante este panorama, el presidente ucraniano reiteró con urgencia su llamado a los aliados internacionales para reforzar los sistemas de defensa antiaérea y antibalística.
