Crece el temor en la capital ucraniana de que Moscú haya iniciado una nueva campaña dirigida contra las estaciones de servicio de la ciudad, una táctica que las tropas rusas han empleado durante mucho tiempo en zonas más cercanas al frente de batalla.
Un ataque perpetrado esta mañana con drones rusos contra una gasolinera en Kiev dejó un saldo de dos muertos y cuatro personas hospitalizadas, según confirmó el alcalde de la capital ucraniana, Vitali Klitschko. El hecho encendió las alarmas ante el temor de que Moscú haya iniciado una nueva campaña sistemática contra las estaciones de servicio de la ciudad, una táctica previamente reservada para zonas cercanas al frente de combate.
Desde el gigante petrolero Ukrnafta denunciaron que dos de sus bocas de expendio fueron alcanzadas simultáneamente en lo que calificaron como un «ataque deliberado contra instalaciones civiles que abastecen a la población».
Esta ofensiva se enmarca en un patrón reciente en el que Rusia ha desplegado drones más rápidos, propulsados por motores a reacción y capaces de alcanzar los 600 kilómetros por hora, dificultando su intercepción. Expertos militares señalan que el objetivo principal busca paralizar la actividad económica y entorpecer el transporte de mercancías.
Paralelamente, el Ministerio de Defensa ruso informó haber llevado a cabo ataques combinados durante la noche contra empresas del complejo militar-industrial, centros logísticos, centros de datos y puertos marítimos en regiones como Jmelnitski, Dnipropetróvsk y Odesa, mientras que las autoridades ucranianas reportaron también daños en un edificio residencial de nueve plantas en la capital.
