El pintoresco destino italiano implementó un nuevo código de vestimenta y restricciones para grupos de visitantes con el objetivo de combatir los efectos negativos del turismo de masas y fomentar un comportamiento más decoroso en sus calles.
Varenna, la joya pesquera a orillas del lago de Como, ha decidido poner límites a la informalidad de los visitantes. Ante el crecimiento constante de la afluencia turística, las autoridades locales establecieron sanciones económicas de hasta 200 euros para quienes circulen por las calles del pueblo con el torso desnudo o en traje de baño, restringiendo estas prendas exclusivamente a las zonas de playa y muelles.
La medida, que entró en vigor el mes pasado, busca proteger la identidad histórica y la convivencia cotidiana de esta localidad, famosa por haber servido como set de rodaje para grandes producciones cinematográficas y por ser un refugio habitual de celebridades. «No está bien pasear semidesnudo por el pueblo», señalaron vecinos ante medios locales, manifestando un malestar creciente frente a la transformación del turismo de «calidad» hacia un modelo de «cantidad» que ha saturado los espacios públicos.
Restricciones para grupos y guías
El código de conducta no se limita solo a la vestimenta. Las autoridades también han aplicado regulaciones estrictas sobre la logística turística para evitar las aglomeraciones en sus estrechos callejones:
- Límite de grupos: Los contingentes turísticos no pueden superar las 25 personas.
- Prohibición de ruido: Los guías no podrán utilizar megáfonos o altavoces que alteren la tranquilidad.
- Zonas de congregación: Se han prohibido las reuniones en calles específicas y «callejones históricos».
El incumplimiento de estas normas para grupos puede resultar en multas que alcanzan los 400 euros. Estas acciones posicionan a Varenna junto a otros destinos italianos, como Venecia, Roma y diversas playas de Cerdeña, que han optado por imponer límites severos para mitigar el impacto negativo del turismo masivo.
La convivencia en el centro del debate
Los habitantes expresan una preocupación compartida: el flujo constante de visitantes que «tocan todo» y saturan comercios y plazas sin seguir normas básicas de cortesía. Para los locales, estas nuevas reglas son una herramienta necesaria para recuperar la armonía, exigiendo que tanto residentes como visitantes mantengan una presencia decorosa al ingresar a tiendas, iglesias, restaurantes y plazas.
